jueves, 18 de octubre de 2012

LAS RUINAS DEL GRAN ZIMBABUE

El conjunto de restos que forman este complejo se extiende por una superficie cercana a las ochenta hectáreas; está situado en la provincia de Masvingo, a unos veinte kilómetros al sureste de la ciudad del mismo nombre. De la existencia de un reino en dicho lugar nos habla el sirio Al Masudi en su obra Praderas de oro y minas de piedras preciosas, escrita en el siglo X. En ella hay algunos capítulos dedicados a África oriental, donde dice cómo en el interior de Sofala había un reino de negros, llamado Uaklimi, que eran grandes productores de oro y daban un culto a sus mayores. Afirma que adoraban a varios dioses, que se encarnaban en plantas y animales, pero por encima de ellos había un ser superior, que era el que había creado todo; el rey estaba considerado como la representación viva de este Dios y el guardián de su culto, de modo que no dudaba en matar a todos aquellos que se apartaran de las costumbres y tradiciones seculares.


Este pueblo al que se refiere Al Masudi no ha podido ser identificado, pero se trataba sin duda de grupos de lengua bantú. El período de su ocupación y reinado pudo abarcar desde los siglos IV al XII. A partir de este último siglo comienza a imponerse en aquellas tierras el pueblo Shona, que sometió al resto de los grupos pre-Shona establecidos desde el desierto de Kalahari hasta Sofala; su rey había tomado el nombre de Mutapa y su título era el de mwene; los portugueses, al unir título y nombre del rey, transformaron el reino en Monomotapa. Su hijo Matope amplió las fronteras con nuevas conquistas y puso las verdaderas bases administrativas y políticas del reino. Este soberano murió en 1480, y sus sucesores fueron incapaces de mantener la cohesión del imperio y su hegemonía.
esta circunstancia fue aprovechada por una dinastía del sur, los Rozwi, para separarse de Monomotapa y dar a su rey el título de mambo. En 1506, un tal Changa, antiguo jefe de los pastores reales y gobernador de una de las provincias del sur, logró derribar a los Rozwi y consolidar un estado que se impuso a Monomotapa; a este Changa los árabes le llamaban amir y, combinando ambos nombres, se designó su reino y su monarquía como Changamire. Durante el siglo XVII, la dinastía Rozwi recuperó el poder y el título real o mambo; atacó a Monomotapa y redujo el reino a una simple jefatura controlada por los portugueses. En 1834, los Nguni-Jere de Zwangendaba cruzaron el Limpopo y llegaron hasta el reino Rozwi de Zimbabue y del antiguo Monomotapa, y los arrasó completamente. Las tradiciones Shona cuentan que los invasores dieron un cruel suplicio al último mombo, desollándole todo su cuerpo.
Las construcciones que dejaron, utilizando el granito local con el que tallaron piedras en forma de ladrillo hábilmente trabajadas, son una de las edificaciones arquitectónicas más sugerentes de África. Podemos distinguir tres demarcaciones bien definidas. El Gran Recinto es la parte más característica y conocida, y está ubicado en la parte llana; también se le denomina el "edificio elíptico" por su forma, y mide ciento siete metros de largo por sesenta y seis de ancho; está rodeado por un muro de piedra de sillería que tiene una altura media de siete metros y medio y un grosor en la base que alcanza los cinco metros. Otros muros interiores, en diverso estado de ruina, delimitaban habitáculos especiales cuyo destino nos es aún desconocido. Hay también dos torres elípticas de diverso tamaño; la mayor parece que fue un templo, donde se hacían rituales para obtener la lluvia y fomentar la fertilidad de los campos, de los animales y de los seres humanos. Como único objeto decorativo se encuentra, en lo alto de una parte de la muralla, un friso de cincuenta y dos metros de longitud compuesto por doble fila de sillares formando una decoración en cabríos.


En la cumbre de una colina cercana hay una fortaleza defensiva, o Acrópolis, construida sobre unas piedras graníticas cuya dsiposición se aprovechó para diseñar con el tiempo diversas dependencias unidas por pasillos. Dos fueron las edificaciones principales que se construyeron en esta zona. Al parecer, una de ellas, situada en la parte occidental, sirvió como residencia de los reyes, y la otra, en la parte oriental, debió ser una especie de templo donde se desarrollaban funciones religiosas y votivas. Es en este lugar donde se encontraron aves de esteatita sostenidas por postes de madera; son las manifestaciones escultóricas más sobresalientes y posiblemente representen al águila marina, o hungwe, que aparece frecuentemente en las leyendas y fábulas africanas.
La tercera parte de este complejo es el conocido Valle de las Ruinas, donde están las construcciones más antiguas; se puede observar un conjunto de antiguos asentamientos humanos, con alternancia de la piedra y del barro como elementos constructivos, que ponen de manifiesto una gran actividad agropecuaria y minera. Todo el complejo arquitectónico empezó a construirse en el siglo XI, pero en los siguientes siglos se fueron ahciendo retoques y añadiduras que se prolongaron hasta la mitad del XVIII; la intensidad constructiva tuvo su máximo apogeo en el siglo XIV, cuando la población parece que alcanzó los 10.000 habitantes.
Las tradiciones shona hablan de la existencia y desarrollo del imperio de Zimbabue, pero no de estas construcciones; las excavaciones y estudios realizados ponen de manifiesto que, en la formación del imperio y en sus manifestaciones artísticas, han intervenido varias corrientes culturales; pero sin duda ninguna, se trataba de gente agrícola y ganadera que complementaba estas actividades con la búsqueda ocasional de metales preciosos. Vivían en cabañas de planta circular y techo cónico, pero su experiencia en el manejo de la piedra les llevó a construir muchas veces sus muros con este material. También sus esculturas más sobresalientes están confeccionadas con basaltos duros, que pulían de una manera extraordinaria, haciendo figuras llenas de espontaneidad yd e perfección artística, como esas aves de esteatita ya mencionadas. Fabricaban también una cerámica peculiar decorada en sue xterior con complicados diseños geométricos.

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