viernes, 19 de abril de 2013

LOS BANNA

También llamados Banya, viven en la región montañosa comprendida entre los cursos de los ríos Omo y Woito.
Los Banna son fundamentalmente pastores de ganado bovino, ovejas y cabras, pero también cultivan sorgo, sésamo y maíz, que siembran al comienzo de la estaciónd e lluvias: los campos producen cosechas miseras, insuficientes para alimentar al nucle familiar. La miel silvestre es el único excedente: intercambiado o vendido en los mercados.
La carencia crónica de alimentos da pie a una elevada movilidad. La trashumancia en busca de nuevos pastos es larga. La mayor parte de los banna lleva una existencia seminómada. Las cabañas son simples abrigos constituidos por una retícula de palos curvados, atados entre sí y cubiertos con hierba.

La sociedad banna se divide en dos, ambas controladas por un bitta o dirigente ritual.
La organización social de los Banna se basa en un sistema de clases de edad. La vida del hombre está marcada por ritos de paso, ninguno de los cuales significa un grado superior de respetabilidad y poder. El escalón más alto lo ocupan los ancianos. Las mujeres ocupan una posición subordinada, tanto si son solteras como casadas; no hay ningún rito que ponga de relieve que la mujer ha alcanzado su grado más alto de feminidad.

Para los varones, el paso de la infancia al primer estadio de edad adulta es un momento muy importante. Celebran este acontecimiento con el llamado "Salto del Toro". La preparación es larga. Los maz, los jóvenes iniciados, se ocupan de las diversas fases rituales. Con el cuerpo lleno de mantequilla y el rostro pintado de cal y ocre, se reúnen para beber una infusión de café.
Los maz provistos de largas varas golpean repetidamente a los parientes jóvenes del futuro iniciado. Las mujeres aceptan el castigo y suplican que se las fustigue porque soportar el dolor significa mostrar al pariente amor y devoción.


En el centro de un claro se colocan treinta vacas situadas flanco con flanco. Al iniciado se le entrega el boko, un bastón corto en forma de falo, esto simboliza el nacimiento e inicio de una nueva vida.


El joven una vez purificado deberá saltar sobre el lomo de la primera vaca y seguir corriendo hasta el final, manteniendo el equilibrio y sin caerse. El ejercicio se repite por cuatro veces, adelante y atrás. Si se cae una vez no pasa nada, si esto se repite, el individuo será objeto de burla durante toda su vida.

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