jueves, 7 de abril de 2022

Máscara bembe

Bembe significa "pueblo del este". Este pueblo habita una región situada en torno a las altas sabanas de la orilla occidental del lago Tanganika.
Los bembe están emparentados históricamente con el grupo lega y se cree que incorporaron y asimilaron numerosas influencias. 
Las principales instituciones que posee esta sociedad de carácter patrilineal fomentan y utilizan el arte en el culto de los ancestros, en los cultos de los espíritus del agua y el bosque y en las asociaciones, como la Rlanda, la Alungo, la Elanda que controla las máscaras y ritos de circuncisión.



El arte bembe se caracteriza por sus formas geométricas y abstractas, con poderosos contornos angulosos y cabezas alargadas. 
La máscara de la que vamos a hablar es una máscara de iniciación de la sociedad Elanda, denominada Eluba. Representa una máscara facial plana utilizada como he dicho por la sociedad Elanda, encargada de controlar las ceremonias de circuncisión o los ritos Butende. Este prototipo, denominado Eluba o Emangungu, es uno de los varios que se emplean en estas celebraciones. La pieza se lleva fija sobre la parte superior de un traje de grandes hojas de plátano y tiras de corteza del mismo árbol o, a veces, sujeta a un sombrero cónico confeccionado con cortezas.
Los jóvenes en proceso de iniciación, durante su período de retiro en el campamento del bosque, también usan estas máscaras para pedir comida de forma anónima.

domingo, 3 de abril de 2022

Nkisi: Esculturas del pueblo Kongo

El gran complejo cultural Kongo se extiende por una parte de la sabana, pero la mayoría de los pueblos que lo integran desarrollan su vida en el bosque tropical denso, entre el océano Atlántico y los ríos Congo, Kwilu, Dande y el lago Dembo. Entre los siglos XIV y XVII formaron un poderoso y extenso reino que sometió por las armas a muchos pueblos, mientras que otros se sometieron voluntariamente.
Pueden englobarse bajo esta denominación genérica de arte kongo a los yombe, woyo, mbomo. El arte kongo es de un realismo naturalista que da una gran importancia al tratamiento del rostro.
En el arte kongo proliferan los fetiches. El fetiche se puede considerar cualquier instrumento impersonal de control de la fuerza vital para buenos o malos propósitos. Puede ser un objeto esculpido o no, que contiene granos o semillas, pelos, dientes, uñas u otra materia dotada de poder mágico.
Los primeros viajeros europeos tradujeron la palabra nkisi por fetiche. Los kongo llaman nkisi no sólo a una estatuilla sino también a un cuerno, una concha...
Para los kongo el nkisi es signo de la presencia de un espíritu o del alma del difunto. Los fetiches naturales deben su virtud mágica a las fuerzas que lo habitan y les llegan de la naturaleza. Los fetiches fabricados son esculturas que adquieren su poder, por una parte, mediante las operaciones efectuadas por un ser dotado de facultades especiales, el mganga. De este modo las estatuillas aparecen como simples soportes o conductores de la fuerza mágica. El que las posee, si conoce ese poder, puede emplearlo para actuar sobre otras personas o para defenderse. 
Las esculturas fetiches se identifican porque llevan una especie de recipiente para la materia o sustancia mágica. Igualmente otra especie bien conocida de nkisi es el fetiche de clavos.
Los nkisi kongo son esculturas que contienen una materia mágica alojada en un hueco de la cabeza o del vientre del personaje esculpido. Cerrando el hueco se encuentran trozos de tela o una masa de resina rematado el conjunto con un trozo de espejo o concha. 
 



Hay esculturas cubiertas casi totalmente por la sustancia que desborda el recipiente. Solamente tiene poder en la medida en que se lo haya transmitido el mganga, por medio de los ritos apropiados y recitando ciertas fórmulas, que precisan el papel benéfico o maléfico del fetiche.
Los elementos mágicos se denominan bilongo. En este sentido adquiere especial relevancia la cajita realizada con resinas y rellena de sustancias bilongo, que suele colocarse en el abdomen. El caolín blanco, llamado pembe juega un papel especial seguramente por proceder de la tierra donde reposan los muertos.
 

Los nkisi son variadísimos y pueden clasificarse según su carácter humano o animal; y según su función benéfica o maléfica. 




Los fetiches con clavos, son de tipo Nkondi y de forma generalmente humana. Todos ellos están traspasados con clavos, laminillas de metal, hojas de cuchillo, tornillos y otros objetos de metal terminados en punta. Sólo una parte del fetiche está libre de dichos objetos, para permitir que lo toque la persona que actúa con el fetiche.



El estilo de estas esculturas es como el de las esculturas de los antepasados, pero de factura menos perfecta. Suelen ser grandes y en algunos casos solo se cuida la cabeza. Al rostro se le da una apariencia inquietante con ojos de espejo, con pupilas marcadas y boca entreabierta. Presentan deformaciones, aparentan enfermedades que pretenden transmitir mal.
Los nkondi son esculturas exentas, antropomorfas, nefastas. Se encuentran en una especie de peana y están de pie. Los ojos tienen incrustaciones de espejo, la boca entreabierta pintada de pembe y el cuerpo pintado de ngula. 




jueves, 31 de marzo de 2022

ESCULTURA DENGESE

El pueblo Dengese vive al este de la ciudad de Dekese, en la margen derecha del tramo alto del río Lukenié, en las zonas centrales de la República Democrática del Congo, formando parte de los mongo, y con ellos conocieron las mismas vicisitudes en sus desplazamientos hasta llegar al hábitat que hoy ocupa.
 Las esculturas femeninas se realizaban para las honras fúnebres de un alto cargo de la clase totshi pero curiosamente las mujeres no estaban admitidas dentro de esta sociedad. La colocación de las manos en el vientre hace referencia a los orígenes comunes de los súbditos del rey y simboliza la cooperación que debe existir entre estos. 

Pieza de En el corazón de Congo  


Hay numerosas escarificaciones talladas en el cuello, el torso es alargado, y los brazos, cuyo significado alude a frases de alabanza entre los denguese. La mayoría carece de piernas, y su cuerpo descansa sobre una peana circular, en cuya parte delantera se muestra el sexo de forma ostensible, símbolo de la vitalidad con que los representados contribuyen a la pervivencia del pueblo.
El motivo de círculos concéntricos que aparece en el tórax, en las sienes y en los brazos asumen distintos significados según su colocación y el número de círculos, cuando son tres nos remite al principio de la cohesión entre el rey, nobles y pueblo.


Si observamos juntas una escultura dengese y otra kuba, nos damos cuenta de la extraordinaria influencia que estos últimos han ejercido sobre los primeros. En ambos casos se alcanza un grado de naturalismo a través de la representación de anchos hombros, pechos musculosos y torso y brazos redondeados. La estrecha asociación entre ambos se sugiere además por los complicados patrones geométricos de escarificación de las figuras, que son una reminiscencia de los motivos decorativos con que los kuba adornan sus tejidos de rafia y objetos de madera.

viernes, 25 de marzo de 2022

ARTE MANGBETU: KUNDI Y KPINGA

 Los mangbetu constituyen un grupo que vive al noreste del Congo, cerca de la frontera de Sudán. Sus poblados se hallan cerca del río Bookandi, donde se asentaron en el siglo XVIII. Forman un reino que inspiró un arte de lujo. Recibieron influencias de Sudán y de los zande.
El arte mangbetu, inspirado en la corte, ha generado una producción de lujo. Por ello, todos sus objetos están relacionados con la demostración del prestigio o el status de sus poseedores, aunque el propósito concreto de las piezas suele ser desconocido. Este grupo muestra muchas semejanzas con los zande, pueblo con quien a veces intercambio artistas, circunstancia que llevó a un sincretismo de formas.
Una característica básica de este arte radica en las cabezas, representadas por cráneos alargados y, en el caso de las mujeres, adornadas con peinados similares a cestas. Para conseguir tal efecto, las mujeres mangbetu entremezclan sus cabellos con mimbre. De este modo expresan su ideal de belleza, que, fundamentalmente, se desarrolla entre los nobles. El alargamiento de los cráneos es consecuencia del vendaje al que se somete a los niños desde su nacimiento. Esta deformación se compara y vincula con modelos egipcios. 
 
Pieza de En el corazón deCongo
Museo Africano Mundo Negro

Las arpas mangbetus o kundi, derivan de las esculturas zande y se caracterizan por presentar una figura humana completa tallada en el mango y por tener una caja de resonancia confeccionada con cortezas o piel. Las cuerdas finas del instrumento se elaboran con fibra vegetal, mientas las más gruesas son pelo de jirafa, hecho no excluye la utilización de otros materiales. Las clavijas se tallan en madera.



Estos instrumentos, sobre todo en el pasado, constituían objetos de status y eran poseídos por reyes, adivinadores, cuentistas o historiadores orales que residían en la corte, pero también podían pertenecer a músicos itinerantes que acompañaban sus canciones con estas arpas.



La ausencia de máscaras en el ámbito del arte mangbetu es interpretada como una confirmación del origen sudanés de esta etnia. Los mangbetu también son conocidos por su habilidad como herreros. 

 
Los agujeros corresponde el número de mujeres que tiene el jefe, los salientes corresponde al número de hijos que tiene.
En este sentido, realizan complicadas piezas, llamadas Kpinga, que venden fuera de su región tribal, especialmente a los zande. Las kpinga son armas muy parecidas a la que aparece en un grabado, que representa a rey Mbunza de los mangbetu, de mediados del siglo XIX. No obstante la empuñadura es más larga y rectilínea. Es el modelo de cuchillo-hoz mangbetu que tenia esencialmente un papel de prestigio, sobre todo cuando estaba provisto de un mango esculpido en madera o marfil. Los cuchillos-hoz con estas formas realizados por completo en cobre eran privilegio exclusivo del rey. No tenían una función sacrificial.



martes, 22 de marzo de 2022

Escultura mbole: Okifa

 Los mbole se localizan en la región del río Lomami. Son gentes que han sido empujados por los zande hasta ocupar esa región. Cultural y artísticamente tienen influencia de los lega y de los mongo.
Los mbole tienen una asociación iniciática, llamada Lilwa, la sociedad del leopardo. Sólo pertenecen a ella los hijos de los notables. Las esculturas se hacen para uso de diversos ritos de la sociedad Lilwa. En una de sus ceremonias, las esculturas atadas a una especie de soporte en forma de muleta desfilan entre los candidatos, como si de una procesión se tratara.

Okifa, En el corazón de Congo, 
Museo Africano Mundo Negro 


Las características de estas esculturas rituales impresionan por su marcado simbolismo. Son de madera y representan a cadáveres ahorcados, con los pies atados y la cuerda aún en torno a su cuello. Los iniciados que no sepan guardar los secretos de la sociedad aprenden así cuál será su suerte. Llama la atención que los rostros de estas figuras no tengan expresiones de pavor o traten de inspirarlo, más bien domina una expresión de tristeza y resignación.



Al tallarlas se ha puesto especial cuidado en la cabeza, de forma oval, con un remate saliente en doble media luna, la nariz y la boca se esculpen en una superficie cóncava en forma de corazón limitada por las cejas y las mejillas. Los ojos son diminutos y sobresalen en la concavidad de las órbitas. La boca también es pequeña y sobresale en una concavidad. Estas superficies cóncavas evidencian la influencia lega. El esquematismo es la nota predominante en el resto del cuerpo. El tronco, estrecho, se arquea y los brazos caen a ambos lados, inertes, o se apoyan con las manos en el comienzo de las piernas delgadas y acabadas en pies reducidos a volúmenes geométricos.
Generalmente son figuras masculinas. En muchas figuras los miembros superiores son paralelos a los inferiores y codos y rodillas se articulan de la misma manera. El escultor se ve obligado a retorcer los hombros y los brazos, detalle rítmico frecuente en el arte africano.
Para dar la impresión de que el personaje fue ahorcado, el escultor cuida de que los pies estén oblicuos y el cuerpo parezca colgado. La sensación de muerte se acentúa pintando el rostro de blanco.
Como ya he comentado estás esculturas representan a un ahorcado por haber sido culpable de delitos contra la sociedad Lilwa. Los condenados eran enterrados en el bosque sin derecho a que hiciesen funerales por ellos. Es un caso que podemos considerar inédito en la escultura africana.

domingo, 20 de marzo de 2022

Arte Luba

 Los luba se dividen lingüísticamente en tres subgrupos: los luba de la región de Kasai, los de la región de Katanga y los luba-hemba.
Cuenta la tradición que el reino luba fue fundado por el héroe legendario Kalala Ilunga. Según la leyenda, anexionó las tierras del jefe Kongolo a las pequeñas jefaturas bantú formando una poderosa confederación militar. Este héroe se convirtió en el rey Bulopwe y fue considerado como una figura divina que poseía poderes sobrenaturales. Este reino, con una sofisticada cultura cortesana, se debilitó por las disensiones políticas internas y fue conquistado en el siglo XIX, por los chokwe y los yaka.

El arte luba puede dividirse en varios estilos, pero fundamentalmente sus características y prototipos se repiten. La mayoría de los objetos tienen la misión de constatar el status de su poseedor. Normalmente las máscaras son poco numerosas y se limitan a la región del noroeste.
Hay grandes máscaras redondeadas y estriadas, que parecen constituir un medio de transmisión del poder. Son controladas por la asociación de hombres para su uso en los funerales de jefes y en otras ceremonias relacionadas con la jefatura.

Máscara luba, En el corazón de congo
Museo Africano Mundo Negro


En escultura sobresalen las figuras femeninas. Simbolizan a la diosa madre y por extensión a la reina madre, también rodeadas de cierto carácter sagrado. En casi todas sus obras pero de forma preeminentes en las banquetas y reposacabezas apoyadas sobre cariátides, el tema esencial de la plástica luba es la figura femenina. Concebida en sus formas perfectas, alude al símbolo omnipresente de la fecundidad, también, a través de él, a un cierto espíritu galante. 
Los asientos de cariátides son patrimonio exclusivo de jefes y notables y receptáculo de los componentes de su persona. No se trata de objetos de uso cotidiano: el jefe se sienta en el solo cuando ha de mostrar un papel de mediación entre el mundo de los vivos y el de los antepasados.
Los taburetes con cariátides son el símbolo más importante de la realeza luba, ya que en ellos descansa el espíritu del monarca. Estos emblemas se guardan a menudo en un lugar alejado de la residencia real para evitar así su robo. El objeto, envuelto en una tela blanca, permanece en todo momento bajo vigilancia y solo se saca en contadas ocasiones, para expresar el poder del rey. La guardiana del taburete sagrado que pertenecía al jefe era la esposa principal y tenía el privilegio de transportarlo en sus viajes.

Los personajes cariátides pueden estar de pie, arrodillados o sentados. Si son dos se miran, se abrazan o están pegados por la espalda. Sobre sus cabezas se apoya una pieza horizontal. Si la figura es individual, eleva los brazos para sostener una pieza circular reproduciendo un gesto cotidiano de las mujeres que transportan fardos sobre la cabeza, sujetándolos con las manos. Cuando estén arrodilladas adoptan un forma curiosa de doblar las rodillas.

Taburete luba, En el corazón de Congo
Museo Africano Mundo Negro


Siendo la sociedad luba de tipo matrilineal, los personajes representados, como ya he comentado, son de sexo femenino, reconociendo a la mujer su papel fundador. La fluidez de las líneas y los amplios vacíos sugieren una total ausencia de esfuerzo, lo que es propio del poder de la antepasada, a dar esa sensación contribuyen la compostura del rostro, la ausencia de contracciones musculares, los dedos de la mano sujetando el peso con las puntas.

Taburete luba, En el corazón de Congo
Museo Africano Mundo Negro

La figura de la mujer que se sujetan los senos mostrando su fertilidad.  Con este gesto celebran al ancestro fundador a la vez que subraya la sensualidad del cuerpo femenino.




La belleza de los taburetes con cariátides refuerzan el valor simbólico de la misma. El cuerpo desnudo de la figura está cubierto de delicadas escarificaciones que, según el canon estético de este pueblo, realzan el atractivo de la mujer.



 El pelo aparece recogido en un sofisticado moño, ajustándose a su vez al ideal de belleza de los luba, bautizados. "La gente con tocado" por los primeros exploradores europeos, en honor de sus complejos peinados. Las figuras y los soportes están esculpidos en una sola pieza de madera. Algunas figuras están esculpidas y unidas por la espalda y son más raras las mujeres y hombres.

lunes, 14 de marzo de 2022

ARMAS ZANDE

Los historiadores no se ponen de acuerdo para determinar el origen de la invasión azande. Según la historia más reciente, puede decirse que hacia la mitad del siglo XVII se inició un gran imperio dirigido por una dinastía: los Avongara. Gracias a su fuerza y astucia lograron conquistar vastos territorios, uniendo numerosos pueblos y difundiendo su lengua y su cultura. El nombre azande (plural de zande) es un vocablo acuñado por los príncipes Avongara, que significa “el que vive de forma estable en su territorio”. La colonización europea los dividió en tres países: República Democrática de Congo, Sudán y República Centroafricana.

Escudo, pieza de forma oval trenzada con materias vegetales. En la parte posterior destaca un asa de madera ceñido al cuerpo principal por fibra vegetal. Piezas usadas como elemento de prestigio y arma de defensa.

 

Piezas de la exposición
 En el corazón de Congo
Museo Africano Mundo Negro 

Lanzas Mbenge su destino fundamental es la defensa y la caza pero en muchos pueblos eran al mismo tiempo símbolo de prestigio social y económico de manera que su acumulación demostraba a todos el nivel económico del poseedor. Esta función, se acentuaron a partir del siglo XVII, tras la introducción en el continente de las armas de fuego, las forjadas en metal eran más valoradas por el material usado para su fabricación que su utilidad real. Las armas podían emplearse como moneda de forma individual junto a otras, cauris, telas… sirviendo sobre todo para hacer frente a transacciones más relevantes, como pagos matrimoniales.