lunes, 14 de enero de 2013

PREMIO NOBEL AFRICANO

El día 1 de julio de 2.001 se cumplieron cien años de la concesión de los Premios Nobel, otorgados por la Fundación Nobel, una de las instituciones privadas más prestigiosas del mundo. Trece africanos recibieron este reconocido premio hasta ese año.
En 1.896 moría en San Remo Alfred Bernard Nobel, el universalmente conocido químico sueco que inventó la dinamita y realizó otros notables descubrimientos. Disponía en su testamento que las rentas de su fortuna se distribuyeran en cinco premios anuales que debían concederse a otros tantos individuos que realizasen algún descubrimiento transcendental en el campo de la física, de la química y de la medicina, o que destacasen en la literatura por sus altos ideales, o trabajasen con más eficacia en la obra de la paz entre las naciones.
Nobel dispuso, además, que, a la hora de conceder los premios, no se tuviese en cuenta la nacionalidad, para que pudieran acceder a este galardón personajes de todo el mundo. Los premios se concedieron por primera vez en 1.901. Repasando el largo elenco de todos aquellos que han recibido el premio Nobel en estos primeros cien años de sue xistencia, se constata, sin sorpresas, que europeos y norteamericanos hacen el mayor acopio de este galardón.
Aunque los países africanos juegan con desventaja y tienen que competir con los mucho más afortunados del Primer Mundo, algunos africanos se han abierto camino a base de tesón y han demostrado sus grandes cualidades académicas, técnicas y, particularmente, humanas. Cuando el egipcio Naguib Mahfouz recibió el premio Nobel de Literatura en 1.988, se dirigió a la audiencia con estas palabras: "Ustedes se preguntan ¿Cómo puede este hombre que llega del tercer Mundo tener la paz de espíritu necesaria para escribir historias? Tienen ustedes razón. Pero hay que agradecer que el arte es generoso y simpático. Al mismo tiempo nos llega a los felices, pero no abandona a los infelices."

PREMIOS DE LA PAZ

Con demasiada frecuencia, los grandes titulares muestran las miserias del continente africano, sin llegar a penetrar en lo más profundo de su ser, lo que les impide descubrirlo como el continente de la vida y de la esperanza. Se habla de las frecuentes guerras de ÁFrica como si se tratara de un continente que sólo se divierte con orgías de sangre y matanzas indiscriminadas. El extinto "apartheid" surafricano, los repetidos ataques promovidos por los países árabes contra Israel, las innumerables guerras y guerrillas que desgarran a muchos países africanos, sin contar con otras calamidades que se abaten sobre sus poblaciones, parecen confirmar la tesis de muchos pesimistas que sostienen que no hay esperanza de paz para África. Olvidamos que siete africanos han obtenido el premio Nobel por sus esfuerzos en favor de la paz: el dirigente surafricano Albert John Luthuli en 1.960, el presidente egipcio Anuar El-Sadat en 1.978, el obispo Desmondo Mpilo Tutu en 1.984, los políticos surafricanos Nelson Rolihlahala Mandela y Frederik Willen de Klerl en 1.993, el ghaneano y secretario general de la ONU Kofi Atta Annan en 2.001, y la keniata Wangari Maatahi, ecologista, en 2.004; el egipcio Mohamed Elbaradei en 2.005, las liberianas Ellen Johnson-Sirleaf y Leymah Gbowee.  Estos galardonados encarnan las esperanzas de paz que albergan todos los africanos.
A John Luthuli se le ha llamado el "Gandhi africano" por su firme adhesión a los principios de no violencia. Nació en Zimbabue hacia 1898. Ya en su sinfancia, se trasladó con su familia a Natal, en Suráfrica, donde se convirtió en el más prestigioso de los dirigentes de color. Opositor decidido del "apartheid", al estallar en 1.959 en Natal las manifestaciones de los negros contra el Gobierno, Luthuli recurrió a toda la fuerza de su autoridad y elocuencia para calmar a las multitudes exaltadas, recordándoles la consigna de resistencia pasiva. Cuando en 1.960 se leconcedió el Premio Nobel de la Paz. el Bobiernode su país le negó la autorización para viajar a Oslo. Debido a las numerosas intervenciones internacionales, pudo recogerlo al año siguiente. Al recibirlo dijo que lo consideraba "como un  homenaje a la madre África y atodos sus pueblos sin distinción de raza, color o credo."

La trayectoria política que siguió Anuar El-Sadat hasta la consecución del premio Nobel de la Paz resulta sorprendente. Nacido en Egipto en 1.918, había conocido la prisión, acusado de espionaje y asesinato; se había distinguido como guerrillero y había anunciado él mismo el derrocamiento de la monarquía egipcia. Fue uno de los más fieles colaboradores de Nasser, a quien sucedió.
Después de la guerra de octubre de 1.973, Sadat propuso un plan de paz para la reapertura del canal de Suez y suscribió un acuerdo con Israel. Su visita a Jerusalén, para encontrarse con Begin, fue un paso muy significativo en el proceso de paz. En 1.078 obtuvo el premio Nobel de la Paz, compartido con el primer ministro israelí. Un año más tarde firmo el tratado de paz entre Israel y Egipto, tratado que acentuó la división con los demás dirigentes árabes. Fue asesinado por sus mismos soldados el 6 de octubre de 1.981.

Desmond Mpilo Tutu vio la luz en 1.918, en uno de los barrios más pobres de Johannesburgo. Ordenado sacerdote anglicano en 1.961, completó sus estudios teológicos en Inglaterra. A su regreso a Suráfrica, se dedicó al ministerio pastoral y a la enseñanza de teología. En 1.975 fue designado deán de la catedral anglecana de Johannesburgo, pero fijó su residencia en Soweto, un barrio negro que al año siguiente fue escenario de una de las represiones más brutales de la policía surafricana contra estudiantes negros. Fue entonces cuando emergieron sus dotes de hombre profético, consagrado a defender los derechos de sus hermanos y suscitar en ellos el orgullo de ser negro.

En 1.977 fue nombrado obispo de Lesotho. Su elección como secretario general del Consejo Ecumenico de las Iglesias Surafricanas conincidió con uno de los momentos más trágicos del apartheid. La confiscación de su pasaporte para impedirle viajar por Occidente, la prisión por haber encabezado una manifestación o la acusación de ser un subversivo no lograron doblegar sus ánimos y siguió condenando la política racista del apartheid.
En septiembre de 1.984, la población negra se opuso a la entrada en vigor de la nueva Constitución, que conculcaba sus derechos y el gobierno de Botha reprimió con dureza las revueltas populares. En este clima de rabia y de violencia, se le concedió a Tutu el Nobel de la paz " por su papel de líder y aglutinador de la campaña tendente a resolver los problemas del apartheid en África del Sur". Ese mismo año fue elegido obispo de Johannesburgo y pocos meses más tarde fue nombrado jefe de la Iglesia anglicana de Suráfrica ya rzobispo anglicano de El Cabo.
Al recibir la noticia del premio que le habían otorgado, afrimó que ese premio era un reconocimiento a "todos los que han luchado por una nueva sociedad en Suráfrica, una sociedad en la que los seres humanos tengan importancia como tales."
Otros dos líderes surafricanos obtuvieron el premio Nobel de la Paz por su contribución al desmantelamiento definitivo del apartheid: Nelson Relihlahla Mandela y Frederik Willem de Klerk. Ambos siguieron un itinerario diverso que les condujo a encontrarse en la capital sueca para recibir el premio en 1.993.
Nelson Mandela nació en Umtata, capital de Transkei, en 1.918. Después de estudiar en una escuela metodista, trabajó como guardia en la región minera de Johannesburgo, para poder continuar sus estudios. Pero fue expulsado del colegio Universitario de Fort Hare en 1.940 por haber participado en una huelga estudiantil.


En 1.944 ingresó en la CNA ( Congreso Nacional Africano), movimiento nacionalista creado en 1.912. En 1.992 se convirtió, con Oliver Tambo, en el primer abogado negro de Suráfrica y fue elegido presidente de las juventudes del CNA, de las que había sido cofundador. Arrestado junto con otros 156 líderes políticos en 1.956, fue acusado de alta traición. Mandela se defendió a sí mismo y consiguió demostrar su inocencia.
En 1.960 el Gobierno declaró ilegales a todos los movientos nacionalistas  y ordenó el arresto de todos los principales líderes. Mandela optó por la lucha armada y vivió en la clandestinidad. Capturado en 1.962, fue condenado, primero, a cinco años de cárcel y, finalmente a cadena perpetua.
Diversas organizaciones internacionales reclamaron en vano su liberación. En 1.981 obtuvo el premio Bruno Kresky para los derechos humanos y, en 1983, compartió con Juan Carlos I de España el premio Simón Bolívar a la lucha por la Libertad. En febrero de 1.990 obtuvo su liberación, después de haber pasado 27 años en la cárcel. Nueve días antes había sido legalizado el Congreso Nacional Africano y Mandela se convirtió en presidente de dicho partido.
Frederik Willem De Klerk nació en marzo de 1.963, en Johannesburgo. En sus años de estudiante se unió al movimiento nacionalista y racista "Afrikaanse Studentebond". Diputado por el Partido Nacional y, tras la dimisión de Botha, De Klerk juró su cargo como presidente de Suráfrica. La trayectoria política que siguió fue muy llamativa. Con su política abrió el camino a la democratización y a la eliminación del apartheid. Legalizó los partidos políticos, liberó a Mandela, abrió negociaciones constitucionales y propuso la abolición de las últimas leyes del apartheid.
Mandela y De Klerk recibieron el premio Nobel de la Paz en 1.993 por "la labor cumplida para lograr con métodos pacíficos la eliminación del régimen de apartheid y el establecimineto de leyes destinadas a crear una nueva democracia en Suráfrica." De Klerk declaró, nada más conocer el fallo del Nobel: "Este premio no es sólo para Mandela y para mí; es un premio para toda la gente que ha trabajado por la democracia en Suráfrica. Es un reconocimiento al proceso de paz en nuestro país." También Mandela insistió en que este premio era un homenaje a todos los surafricanos que habían luchado pacíficamente por la democracia.
Ya en 1.992, ambos líderes fueron distinguidos con el premio de la Paz de la UNESCO y con el Premio Principe de Asturias de Cooperación Internacional. En las primeras elecciones libres realizadas en Suráfrica en abril de 1.994, Nelson Mandela fue elegido presidente y De Klerk pasó a ocupar el puesto de vicepresidente segundo del gobierno.

Kofi Atta Annan, hijo de un jefe tradicional y acomodado comerciante de la etnia fanti, nació en Kumasi, en 1.938. Cursó estudios de economía y de gestión empresarial en la Universidad de Kumasi, en el Macalester College de Saint Paul, en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra y en el mítico MIT centro de formación de la más escogida élite científica estadounidense.

En 1962 comenzó una larga carrera dentro del sistema de Naciones Unidas. Esta carrera tan sólo se interrumpió durante un par de años, a comienzos de los 70, cuando Kofi Annan volvió a su tierra natal para dirigir la agencia estatal de promoción turística. Como funcionario, el actual secretario general de Naciones Unidas ha formado parte de las principales agencias de la ONU: la Organización Mundial de la Salud, La Comisión Económica para África o el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.
Si bien al comienzo sus tareas eran más bien administrativas, su capacidad para las relaciones públicas, su afabilidad y serenidad le permitieron el acceso a cargos con un perfil más político y diplomático. Kofi Annan dio buenas pruebas de su talento diplomático. Sabiendo de las reticencias francesas contra su cadidatura, Annan aseguró que, desde ese momento, hablaría "inglés con acento francés".
Wangari Maathai, nació en Nyere, Kenia, en 1940, en el seno de una familia kikuyo.
En 1976 fundó el movimiento del Cinturón Verde con el objetivo de defender el medio ambiente de su país. Organizó a las mujeres agricultoras para que plantaran árboles.
Cuando recogió el premio en el 2.004 lo dedicó " a la mujer africana. Quiero tenerla y estrecharla entre mis brazos. Creo que este premio es un honor dedicado a ellas."
Una de las primeras cosas que realizó para celebrar el galargón fue plantar una acacia rosa a los pies del monte Kenia.

Mohamed El-baradei, nació en 1942 en El Cairo. Fue una de las pocas personas que intento hasta el último momento evitar la guerra contra Irak y siempre alegó que sus inspectores no pudieron constatar que en aquel país se hubiera reactivado un programa nuclear.
El-Baradei expresó que el galardón constitye un reconocimiento al trabajo del OIEA por " resolver algunas de las principales cuestiones que enfrentamos hoy, incluidos Corea del Norte, Iran, la diseminación del ciclo del combustible y el desarme nuclear".

Leymah Gbowe, nació en la zona central de Liberia en 1.972. En el 2.002 organizó un grupo " women of Liberia Mass Action for Peace". Dicho movimiento de paz comenzó con el hecho de que las mujeres nativas rezaran para alcanzar la paz y que dicha acción sirviera como una protesta. Vestidas de blanco, color que simboliza la paz, miles de mujeres se convirtieron en una fuerza política contra la violencia y contra el gobierno. Su movimiento pusó fin a la Segunda Guerra civil de Liberia en 2.003.

Premio Nobel de la Paz 2.011.
Ellen Johson-Sirleaf, Nació en Monrovia en 1.938, presidenta de Liberia. Estudió economía y cuentas en el Colegio de África Occidental en Monrovia. En 1.969 empezó a estudiar economía en Harvard. Fue ministra de Hacienda en 1.972 con el gobierno de Tolbert.
Compartió premio Nobel de la Paz 2.011 con su compatriota Leymah Gbowe.


PREMIOS DE LITERATURA

África no es el continente de la ignorancia y de la no cultura que los medios de comunicación se empeñan en presentarnos. Bastaría citar algunos nombres para tomar consciencia de la gran contribución que las letras africanas han ofrecido como patrimonio al bagaje intelectual de la humanidad. Los nombres de Wole Soyinka, Naguib Mahfouz y Naadine Gordimer han dado lustre a las letras africanas.
Wole Soyinka,es un escritor comprometido, que siempre ha senunciado la corrupción y las injusticias de los gobiernos nigerianos. Su actitud crítica ante los acontecimientos políticos de su país le llevaron a la cárcel en dos ocasiones.
A Soyinka se le puede considerar el mejor dramaturgo africano y es probablemente por su obra teatral por lo que la Academia Sueca le concedió el Nobel de Literatura en 1.986. Era la primera vez que se concedia tal galardón a un escritor africano. Pero además del teatro, Soyinka cultiva con excepcional maestría todos los géneros literarios, distinguiéndose como poeta, romancero, novelista y ensayista.

Naguib Mahfuz,  es un hombre que siente un amor profundo por Egipto, donde nació en 1.911. Ama su tierra, sus gentes, sus costumbres y su historia. Egipto es el sujeto y el objeto de su inspiración. Su obra está ambientada en lugares tan diversos como el antiguo Nilo de los garaones o los callejones de El Cairo actual y describe la búsqueda de los valores humanos.
En su discurso a la Academia de estocolmo en 1.988, se presentó como " uno del terce mundo" y como portavoz de un mensaje de denuncia de la violencia y defensor de los derechos humanos. Conserva en sus obras, en las que prevalece siempre el bien, una visión optimista del hombre.
Considerado como el mejor novelista de su generación, sus libros conllevan un análisis social y psicológico, expuesto con un estilo directo, moderno y realista.

Nadine Gordimer,  hija de un joyero lituano y de una mujer británica, confiesa que es y quiere ser una africana blanca. Nació en Springs, una ciudad minera cercana a Johannesburgo, Suráfrica, en el seno de una familia de emigrantes judíos.
Nadine ha sido descrita como la incansable consciencia social de Suráfrica y la cronista del "apartheid". Por eso su obra es de gran utilidad para la humanidad. La Academia sueca, al concederle el Premio Nobel en 1.991, rindió homenaje a la sensibilidad social de su obra: "Godimer escribe con una intensa inmediatez sobre las extremadamente difíciles relaciones personales y sociales de su entorno".


PREMIOS DE MEDICINA

La sanidad en el continente africano está dando sus primeros pasos. La alta mortalidad africana es un dato innegable y sobrecogedor. Sin embargo, científicos africanos han prestado una valiosa contribución al mundo científico en general y médico en particular. Max Theiler, Allam Cormack, Aaron Klug y Ahamad Zuail han escrito las más brillantes páginas en este cápitulo.
Max Theiler fue un reconocido microbiólogo surafricano. Aunque residió muchos años en Estados Unidos, nació en Pretoria en 1.899. Completados sus estudios en Ciudad de El Cabo y en Inglaterra, pasó a los Estados Unidos, donde trabajó en el Departamento de Medicina Tropical de la Universidad de Harvard, en Bostón. Allí realizó importantes estudios sobre disentería tropical y leptospirosis. Se especializó en el estudió de la fiebre amarilla.
En 1930 prosiguió sus estudios en el laboratorio de la fundación Rockefeller en Nueva York. Su trabajo se vio recompensado por el éxito, con la obtención final de la vacuna contra la fiebre amarilla. Este descubrimiento le valió en 1.951 la concesión del premio Nobel de Fisiología y Medicina.

Otro surafricano, Allan Cormack , consiguió el Nobel de Medicina en 1.979. Había nacido en Johannesburgo, Suráfrica, en 1.924 y estudió en la Universidad de Cambridge. Regresó a Ciudad de El Cabo, en cuya Universidad enseñó física. En 1.956 fijó su residencia en los estados Unidos y se incorporó a la Universidad de Harvard, dedicándose a la investigación. Desde 1.957 trabajó en el Departamento de física de la Universidad de Tuft. Colaboró tambibién en los trabajos de investigación de la Universidad de Barkeley.
Compartió el Nobel con Godfrey Newbold Hounsfield, por sus aportaciones a la puesta a punto del primer sistema de tomografia computarizada para diagnosis clínicas. La llamada tomografía axial computarizada, o abreviadamente TAC, puede catalogarse como el mayor avance radiológico de esta disciplina.


PREMIOS DE QUIMICA

Un tercer científico surafricano, Aaron Klug, se ha distinguido en el campo de la biología molecular. Nacido en Transvaal, Suráfrica, en 1.962, cursó sus estudios en su país, primero en la escuela superior  de Durban y posteriormente en la Universidad de Witwatersrand. Doctorado en la Universidad de Cambridge, trabajó en el laboratorio del Consejo de Investigaciones médicas de Biología Molecular de esta universidad y fue jefe de la división de estudios de estructura de su laboratorio.
eEn 1982 le concedieron el premio Nobel de Química por su técnica basada en una combinación de métodos de microscopia electrónica y de principios de difracción. Klug consiguió hallar la solución a difíciles problemas estructurales: el virus del mosaico del tabaco, el RNA de transferencia y la cromatina, abriendo una nueva vía para determinar el control del código genético.

Ahmad H. Zewail, nació en Damanhur, Egipto, en 1.946. Realizó estudios en las escuelas de Al-Nahda y de Dusuq y, en 1.976, obtuvo la licenciatura en la Facultad de ciencias de la Universidad de Alejandría. En 1.969 leyó su tesina sobre la "espectroscopia" y viajó a los Estados Unidos, donde se doctoró en la Universidad de Pensilvania.
Numerosos son los cargos científicos e internacionales que ha desempeñado, así como los premios y galardones que le han sido otorgados como reconocimiento a sus aportaciones científicas. Obtuvo un logro cientifico sin precedentes en el campo del láser al lograr, por primera vez, fotografiar el nacimiento de la molécula con una velocidad de vértigo, en una escala de tiempo que se mide en "fotosegundos". Este descubrimiento ofrece una multitud de aplicaciones en diversos campos como la medicina, la genética, las comunicaciones...
En el campo de la medicina merecen también una especial mención el etíope Legesse Wolde Yohannes y su compatriota Ueshull Wolde-Yohannes, ganadores en 1.986 del "Premio Nobel Alternativo" por sus investigaciones para encontrar un remedio para la bilharzia, que causa la destrucción del hígado a millones de personas en África.

martes, 8 de enero de 2013

CIUDAD ANTIGUA DE TOMBUCTÚ


Según la crónica Tarik es-Sudan, el origen de esta ciudad fue la concentración periódica de comerciantes que, en verano, acampaban en ese lugar: "Al principio era allí donde los viajantes llegados por el río se encontraban con los que llegaban por las pistas. Hicieron un depósito para sus utensilios y para el grano. Pronto el lugar se convirtió en encrucijada de viajantes que iban en los dos sentidos. La custodia del lugar se la confiaron a un esclavo llamado Tombuctú"
Otras fuentes señalan que fueron los tuareg, quienes, alrededor del año 1100, formaron el primer núcleo de población junto a un pozo, cuyo cuidado se confió a una esclava anciana llamada Tin Boktu; seguidamente, los negros pasaron a llamarla Ton Boktu y los árabes Tombuktu. Nació, pues, como una exigencia comercial y consolidó los intercambios saharianos y norteafricanos con los del África tropical.



 
La ciudad conoció varios pillajes y la dominación de los imperios sahelianos. De 1325 a 1433, estuvo sometida al imperio de Malí y sufrió, en 1337, el saqueo de naba de Yatenga, rey de los Mossi. De 1433 a 1468, los Tuareg volvieron a conquistarla hasta que, este último año, fue integrada en el imperio Songhay. En 1591, fueron los hispanomarroquíes quienes, al poner fin a este imperio, se apoderaron de ella y se quedaron a vivir allí, integrándose con los autóctonos. Su dominio se extendió hasta 1780, año en que de nuevo llegaron los Tuareg e impusieron su hegemonía, haciéndole pagar un tributo anual de "18 caballos, 1200 vestidos y 7000 miticales de oro". Estando en esta situación, sufrió la invasión de los Bambara del imperio de Segú, en 1785; dos años después, los Tuareg se hicieron con su control, pero las exacciones cometidas por unos y otros propiciaron el inicio de la decadencia de la ciudad. El deterioro se acentuó con la conquista de los Peul del imperio de Macina, cuyo dominio se extendió hasta 1844, año en que fue reconquistada por los Tuareg. En 1863 la ocuparon las fuerzas de El Hadj Omar, y dos años más tarde, fue retomada por los Tuareg. El control definitivo por la presencia colonial francesa empezó en 1893.
En el siglo XIV fue adquiriendo una importancia cada vez mayor. La citada crónica nos dice al respecto: "Allí venía gente de todas partes, de todos los lugares... Se veía afluir las caravanas, grandes sabios, piadosos personajes y allí fijaron su residencia gentes ricas de todas las razas..." Política y administrativamente, Tombuctú gozaba de aunonmía propia; la máxima autoridad era un representante del emperador, con el título de Tombuctú koy era una de las dignidades más grandes del imperio.
La mayoría de los extranjeros residentes eran comerciantes de larga distancia y estaban en conexión permanente con los mercaderes caravaneros. También abundaba la pequeña industria. El abastecimiento de los artículos de primera necesidad estaba asegurado. Uno de los productos más demandados era la sal, su comercialización constituyó uno de los ejes básicos en la economía de toda África occidental.
Tombuctú gozaba de un notable prestigio cultural y sus maestros tenían un nivel intelectual extraordinario. Los intercambios de profesores entre las universidades de Tombuctú, Co´rdoba, Fez, El Cairo, Bagdad y de otras ciudades era constante. Cuando el emperador Malinke Kakan Mussa hizo una peregrinación a la Meca en 1324, trajo consigo el reputado jurista El-Temini.
En el siglo XVI, la ciudad contaba con 180 escuelas coránicas, destacando los altos estudios impartidos en las facultades dependientes de la mezquita de Sankoré; allí se enseñaba: teología, exégesis, tradición, derecho malekita, gramática, retórica, lógica, astrología, historia, geografia... Este mundo académico generó una potente espiral intelectual y un ansia continua de aprender. El propio emperador Daud, a mediados del siglo XVI, se contagió de este espíritu y fue el primero en construir bibliotecas; tenía escribas que copiaban para él cualquier manuscrito y con frecuencia, ofrecía ejemplares a los ulemas.
Tombuctú, se había convertido, entre los siglos XIV y XVI, no sólo en una metrópoli rica por sus recursos materiales, tal vez ´la más próspera del Sahel, sino también en la capital del saber y la cultura.
Probablemente fue Es-Saheli, arquitecto granadino, quien sistematizó la forma tradicional de construir, resultando de su enfoque lo que hoy conocemos como estilo sudanés.

jueves, 27 de diciembre de 2012

LA HISTORIA DE SALOMÓN Y LA REINA DE SABA

En el libro de Kebre Neguest (Gloria de los reyes), que viene a ser para Etiopía lo que la Iliada es para Grecia o la Eneida para Roma, la epoya nacional. Nos narra la Historia de Salomón y la reina de Saba.

Cuando el rey Salomón decidió edificar el templo deJerusalén, hizo una llamada a todos los mercaderes del mundo para que le trajeran los materiales requeridos. Llamó de forma especial a Tamrim, mercader etíope, el cual llegó con los objetos más preciosos que pudo encontrar. Durante su estancia en Jerusalén, a Tamrin no le pasó inadvertida la sa´biduría del rey, su dulzura y modestía, no menos que el orden y la justicia que reinaba en su casa.
A su vuelta, hizo partícipe a su señora, la reina Azieb, de todo cuanto había visto. En el corazón de la reina nació de improviso un ardiente deseo de conocer personalmente a tan granr ey y así empezó a ordenar los negocios de su casa y a preparar los dones que debía presentar a Salomón. Seiscientos noventa y siete animales de carga formaban la caravana.
En Jerusalén, fue recibida por el rey con grandes honores y le fue ofrecida generosa hospitalidad. Permaneció en Israel siete meses, durante los cuales tuvo ocasión de platicar ampliamente con el rey, admirar su sabiduría. Fruto de esas conversaciones fue su conversión al judaismo.
- De aquí en adelante - prometió-, no adoraré más al sol, sino al creador de él, el Dios de Israel, las tablas de su ley reinaran sobre mí y mis vasallos.
Cuando, finalmente, expresó a Salomón el deseo de volver a su tierra, éste pensó en su corazón:
- ¿Quién sabe si de esta mujer tan hermosa, que vino de los extremos de la tierra, no me dará Dios descendencia?
El día anterior a la partida de Azieb, el rey preparó en su honor un gran banquete que se prolongó hasta bien entrada la noche. Los manjares habían sido intencionadamente condimentados con abundante sal y especias para provocar la sed. Visto que era ya tarde, Salomón invitó a la reina a pasar la noche en su palacio. Ella consintió, no sin antes, pedir al rey le jurara que no usaría violencia con ella. Él respondió a esto que gustoso juraría, si ella juraba, a su vez, que no tomaría por fuerza nada de su casa.
-¿Por qué habláis así?- dijo ella ofendida- ¿Acaso vine hasta vos para buscar vuestro oro y no vuestra sabiduría?
Ambos juraron, y entonces el rey mandó preparar un lecho no lejos del suyo, haciendo poner una jarra de agua junto a la cabecera. Después de un primer sueño, la reina se despertó con la garganta reseca por la sed. Salomón, fingiendo dormir, esperaba ansioso el momento. Ella, creyéndolo realmente dormido, se levantó muy queda y alargó su mano hacia la jarra.
- ¿Por qué quebrantas el juramento?- dijo de improviso el rey.
-¿Acaso beber agua es quebrantar el juramento?- contestó ella temblorosa.
- ciertamente sí. No hay bajo el sol nada más valioso que el agua.
Y atrayéndola hacia sí, cumplió en ella sus deseos.
Por la mañana, sacó el anillo de su dede y lo dio a la reina diciendo:
-Si Dios fuera complacido de darte algún fruto de mí y fuera varón, no dejes de mandarlo a mí; ésta será la señal de que es mi hijo.
Y la despidió.

De vuelta a Etiopía, la reina dio a luz un hijo varón a quien puso por nombre Menelik. Cuando hubo crecido y llegó a la edad de doce años, preguntaba insistentemente a su madre quién era su progenitor. Ella respondía siempre:
- La tierra es lejana y el camino trabajoso. No pienses en él.
Así pasaron los años. Cuando cumplió los veintidós, la madre accedió finalmente a sus deseos y, llamando al mercader Tamrim, le pidió que acompañara a su hijo a Jerusalén, no sin rogarle con lágrimas en los ojos que se lo devolviera sano y salvo. Luego, entregando a Menelik el anillo de Salomón, lo despidió.
Llegados a Gaza, en el confín del territorio de Israel, el pueblo entero se apresuró a tributarle honores, creyendo que se trataba de Salomón en persona, tanto era el parecido entre padre e hijo. Lo mismo sucedió en la ciudad de Jerusalén. Cuando llegó a la presencia del rey, éste se alzó de su trono y, abrazándolo, dijo:
- He aquí a mi padre David vuelto a su juventud. Dicen que te pareces a mí, pero es a mi padre a quien te pareces.
Menelik sacó el anillo y lo mostró a su padre. Pero éste replicó:
- ¿Para qué quiero otra señal si en tu rostro puedo leer la verdad de que eres mi hijo?
Se adelantó entonces Tamrin y le explicó el objeto de la visita: que ungiera a Menelik como rey de Etiopía y que le permitiera volver inmediatamente a su tierra; tal era el deseo de la reina madre.
- ¿Qué más poder tiene una madre sobre su hijo que el de parirlo con dolor y amamantarlo?- respondió Salomón.
La hija para su madre y el hijo para su padre. No lo mandaré a su tierra, sino que lo haré rey de Israel después de mí, puesto que es mi primogénito.
Pero Menelik, por más que su padre se lo suplicó, no quiso aceptar.
- Por muchos dones que me deis, nunca consentiré quedarme aquí, pues mi carne me empuja hacía el lugar donde nací y me crié. En cuanto a adorar el Arca de Dios de Israel, basta con que me deís un trozo de los vestidos que la cubren, para que los reverenciemos en nuestra tierra, pues ya mi reina y madre hace tiempo que destruyó todos los ídolos y nuestro pueblo adoro sólo a Dios de Sión.
Perdida la esperanza de convencerlo, Salomón llamó a los sacerdotes de Jerusalén y a los principales de su reina y les propuso que, así como él dejaba partir a su primogénito, también ellos debían ceder cada uno a su primogénito para que fueran a Etiopía como Menelik y desempeñaran junto a éste las funciones que sus padres desempeñaban en Israel.
- Como el rey ordena, así se hará. Consistieron ellos.
Menelik fue ungido rey y todos se prepararon para la marcha. Pero a Azarías, hijo del sumo sacerdote Sadoc, le era infinitamente más amargo separarse del Arca de Dios que de sus padres; preparó, pues, una estratagema a fin de llevarla consigo e hizo partícipes de ella a sus compañeros, que se comprometieron a guardar el más absoluto secreto.
Mandó preparar una arca de las mísmas dimensiones de la que en el templo contenía las tablas de la ley, y con el pretexto de ofrecer un sacrificio antes de ponerse en camino, entró en el templo y sustituyó la una por la otra. Envolviendo la verdadera en ricos vestidos, la puso en el carro y la caravana partió.
Caminaban a gran velocidad. carros y animales se deslizaban por el aíre a un codo de la tierra. Al final de la primera jornada estaban en Gaza viendo que habían hecho en un solo día el camino que ordinariamente requeria tres, entendieron que todo ello era obra de Dios. Dijo entonces Azarías a Menelik:
- He aquí el Arca de Dios. Si cumplís los mandamientos de Este, ella estará siempre con vosotros y no os dejará.
Menelik se postró delante del Arca e hizo la siguiente oración:
-Señor, Dios de Israel, a Vos sea la gloria, porque Vos haceis vuestra voluntaf y no lo de los hombres.
Entretanto, el sumo sacerdote había entrado en el templo y descubierto el fraude. El rey salió precipitadamente en busca de los fugitivos con el propósito de traerlos a Jerusalén y pasarlos al filo de la espada. Llegados a Gaza desistieron pues habían pasado hacía 13 días. Salomón gritó y lloró. Sus grandes lo consolaban diciendo que el Arca de Dios estaría donde Él quisiera; que ni él ni su hijo iban a forzar a Dios. Si Él quería estar en Jerusalén, ya volvería, y sí quería estar en Etiopía; nadie se lo podría impedir.
Llegados a Etiopía, los fugitivos fueron recibidos con idecibles muestras de alegría. El Arca fue colocada en el nuevo templo y la reina abdicó en favor de su hijo, el cual fue nuevamente ungido por Azarías, tomando el nombre de David II. Éste, a continuación, hizo jurar a todos los nobles que, en adelante, ninguna mujer sería proclamada reina; sólo los varones descendientes del rey en línea directa podrían ser pretendientes al trono.

viernes, 21 de diciembre de 2012

ADMINISTRACIÓN DEL IMPERIO SONGHAY




La organizacíon administrativa imprial era bastante compleja y podemos distinguir varios estatutos territoriales diferentes. En primer lugar, hay que distinguir las dos grandes provincias imperiales, Kurmina ( oeste) y Dendi (sudeste), que formaban la espina dorsal del imperio. Ambas estaban dirigidas por príncipes de sangre que disponían de funcionarios y de militares. Kurmina tenía su capitalidad en Tendirma, donde residía el Kurmina fari o Kanfari, que era la segunda autoridad del Estado, el Dendi farí, por su parte, constituía la tercera autoridad. Las provincias conquistadas eranr egidas por gobernadores nombrados por askya y ejercían el poder en todos los terrenos, excepto en el campo de justicio, que era exclusivo del cadi. Estos gobernadores recibían el título de farin o farba, heredado de la administracíon maliké; si su rango era de menor importancia, se le llamaba koy (jefe). El título de mondzo se aplicaba tanto a los dirigentes de las localidades pequeñas como a ciertos departamentos ministeriales. Las grandes ciudades comerciales como Tombuctú, Thegazza, Walata, Dejenne, etc., tenían una especie de estatuto de autonomía bajo la autoridad de un koy o de un mondzo, ayudados por otros cargos administrativos según su complejidad. Finalmente los países vasallos se regían según sus propias normas manifestando este vasallaje en tributos periódicos, préstaciones militares, regalos, matrimonios, rehenes, etc.
El poder central descansaba en la figura del emperador, el cual encarnaba los valores tradicionales e islámicos y estaba rodeado de una corte numerosa protegida por unos setecientos eunucos. En su entronización se le entregaba un sello, una espada, un Corán y, como emblemas tradicionales, un tambor y el fuego sagrado o dinturí. Relacionado directamente con su persona estaba el Wandu, o griot, que hacía las veces de heraldo, y el Hokoroy koy, que era el mayordomo del palacio encargado de dirigir todos los servicios domésticos. La sucesión ordinaria era colateral, o sea, el nuevo askya era siempre el hermano mayor del emperador fallecido; debía ser proclamado por la corte y su entronización se hacía en Kukya. Entre los funcionarios más importantes del gobierno central tenemos los siguientes: Barei Koy y Kuhura Koy, encargados del protocolo y de la intendencia; Kalissa farma, ministro de finanzas, Fari mondzo, ministro de agricultura, Assara mondzo, ministro de justicia y de la policía; Sao farma, ministro de los bosques, Lari farma, ministro de las aguas, Korei farma y Barbuchi mondzo, responsables de los extranjeros; Hi koy, intendente de la flota imperial de Níger, Balama, jefe del ejército, Tata farma, jefe de la caballería; Hu Kokorei Koy, jefe de los eunucos y confidente del askya.
La economía imperial reposaba en gran medida en un régimen feudal y tenía en la figura del siervo y del esclavo una fuerza de trabajo dedicada especialmente a las labores agropecuarias en grandes dominios señoriales.

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL ELEFANTE EN EL ARTE AFRICANO

 El Sáhara, hace unos 10.000 años, tras la era glaciar se convirtió en un entorno verde con lagos poco profundos, vegetación selvática. Los elefantes procedentes del sur, poblaron la zona, junto a otros animales.
Las tribus cazadoras, que seguían a los animales, inmortalizaron sobre la roca la imagen del gigante gris hace 10.000 años.

Las imágenes más antiguas de elefantes son grabados del "período de la caza" o "de los cazadores", entre 10.000 y 6.000 a.C. En el suroeste de Libia, en la zona de Messak se han hallado numerosas imágenes que representaban animales, muy realistas y trazadas con mucha seguridad sobre la roca. Los esbozos de cocodrilos e hipopótamos permite deducir unas ricas reservas de agua, lagos y ríos. A finales del período de la caza, en las zonas montañosas de Tassili N'Ajjer en el sur de Argelia, se produjo una evolución distinta conocida como el "período de las cabezas redondas", que debe el nombre a un elemento esílístico en la representación de seres humanos: las cabezas redondas y sin perfil asentadas directamente sobre un cuerpo estilizado. Se pintaba en refugios. La representación de elefantes son escasas.
Tras un período de sequía que se prolongó entre los años 6000 y 5000 a.C., en el cual desaparecieron tanto animales salvajes como cazadores, en el Sáhara siguió el período de los "pastores de vacas", que duró hasta alrededor del año 2400a.C. Las tribus que llegaron representaban principalmente animales domésticos y escenas cotidianas.
Tras un nuevo período de sequía que se inició hacía el año 2000 a.C. hasta los inicios de nuestra era tuvo lugar el denominado "período de los caballos", con representaciones humanas estilizadas con formas de bastoncillos. El "período de los camellos", estuvo marcado por las tribus bereberes. Los elefantes siguieron habitando los bosques del Atlas hasta la época clásica de los romanos.
En estas fases culturales, la imagen del elefante se inmortalizó en otras regiones del norte de ÁFrica, tanto en relieves sobre roca como en pinturas murales, como en el macizo Tibesti (Chad) y en el Enndi (Niger). En Nubia, hoy Sudán, también se realizaron dibujos de elefantes grabados en roca.
En el sur de África los grabados en roca y las pinturas murales de numerosos yacimientos ofrecen testimonios sobre la cacería del elefante durante la Edad de Piedra.

Los cazadores y artistas eran bosquimanos. Estas pinturas sobre roca datan de hace 5000 a 13000 años. Los bosquimanos utilizaban óxido de hierro rallado que daba como resultado tonalidades que iban desde el rojo intenso al pardo rojizo, y obtenían el blanco del caolín. Como aglomerante utilizaban grasa de animal y sangre.
Los artistas del paleolitico temprano improvisaban las escenas de caza con dedos, palos o colas de animales, sin preocuparse por la estructura ni por los desniveles de la roca.

En el África occidental tropical, donde el clima y los insectos destruyen rápidamente incluso los materiales más duros, resulta difícil estudiar a fondo la historia de las artes plásticas. Pocas tallas en madera han sobrevivido más de 100 añso, máximo 200.
Los testimonios de más antigüedad hallados hasta el momento sobre el arte africano occidental datan de la época entre los años 500 a.C y 200 a.C. Se trata  de las "terracotas Nok" en el norte de Nigeria. Entre los objetos había fragmentos de la cabeza de un elefante del siglo III a.C.
Tras este período, hay un vacío de un milenio hasta la cultura real de los yorubas en el Níger, que se desarrollo en los siglos XV y XVI. Desde la ciudad sagrada de Ife. En el palacio del oní se encontraron cabezas de bronce, figuras de elefantes y obras de terracotas, que documentan el alto nivel de las obras de artesanía.
Entre los pueblos akan que habitaban la cos de Ghana floreció la artesanía del latón fundido y la orfebrería en oro.
El elefante era el animal real de los ashanti. Entre los derechos de regalía del rey destacaba una silla dorada destinada a descansar sobre el lomo de un elefante. La piel del elefante se utilizaba para la confección de los tambores realies. Solamente a los altos dignatarios les estaba permitida la posesión de trompetas elaboradas con sus incisivos.
Las pesas para oro simbolizaban refranes. Así, una figura de elefante podía recordar la frase: "Quien sigue a un elefante, no se moja con el rocío", que significa que quien está protegido por una persona poderosa no debe temer nada.
Otras etnías que utilizan el elefante como símbolo de poder son los baulé, los bamileke.

lunes, 17 de diciembre de 2012

HISTORIA DEL MUSEO AFRICANO MUNDO NEGRO

El Museo Africano fue inaugurado el 19 de abril de 1982, año en que se celebró el 25 aniversario de la revista Mundo Negro.
El Cardenal-Arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Ángel Suquia presidió una ceremonia religiosa. En el acto de inauguración estuvo presente el embajador de Guiea Ecuatoria representando los pueblos de África.
P. Isaac Martín, entonces coordinador del Museo Africano y responsable de su funcionamiento, nos expone cuáles eran los objetivos de dicho museo." dar a conocer África, sus valores, su historia y su cultura".



Un tabajo importante fue el llevado a cabo por el P. Lino Zucco quien contribuyó a la reordenación de las vitrinas y objetos que dio al museo un aire funcional y atractivo.
Cuando se montó este Museo se hizo con una finalidad pedagógica. Se preveía, y de hecho así ha sido, que sus visitantes iban a ser sobre todo, alumnos de colegios. El ritmo de visitas continuó creciendo por lo que se pensó en una ampliación y remodelación del museo. Pero ya antes el Museo Africano causó una magnífica impresión a dos personalidades africanas que lo visitaron: el reverendo Maxime Refranosoa, quien había sido secretario general de la CETA (Conferencia de las Iglesias de Toda África) y don Leandro Mbonmio, ministro de Guinea Ecuatorial y uno de los escultores africanos de más prestigio.
El 11 de enero de 1990, se reabrieron las puertas de museo. Esta vez, aparecía ampliado y más enriquecido. La prensa escrita, radio y la televisión se hicieron eco de esta nueva fase. Este museo era el único, específicamente africano, que había en España por esas fechas. Al dar a conocer mejor la realidad africana, su historia, sus pueblos, sus culturas, sus costumbres... se quería crear una corriente de simpatía y conocimiento entre África y España.
El P. Antonio Calvera jugó un papel muy significativo en esta nueva fase. La ampliación contó con subvenciones de la Consejería de Cultura de la comunidad Autónoma de Madrid y la Caja de Pensiones de La Caixa. En el acto de inauguración, el doctor Eduardo Ripio I Perelló, catedrático de la UNED y exdirectordel Museo Arquiológico Nacional, diserto sobre el tema: África, ¿Cuna de la Humanidad?



El Museo ha sido visitado por unas 125.000 personas en los últimos 25 años. Nuevas iniciativas han ido surgiendo en torno al Museo, manteniendo siempre la fidelidad al proyecto original.
Entre estas iniciativas destaca la Exposición Itineranto iniciada en el año 1992 que, bajo el título "África nos Abre sus Puertas", lleva el arte africano más allá de los muros de museo. Esta muestras, realizada con los fondos del mismo museo, presenta el arte africano en su concepción más amplia:
Lo más tradicional-máscaras y estatuaria con fuerte sentido religioso-, lo moderno, tallas en madera realizadas para el puro goce estético. Lo más cotidiano , calabazas, taburetes, telas o pipas ricamente decoradas y lo lúdico, instrumentos musicales y juegos.
En el tiempo de funcionamiento la Exposición Itinerante, ha entrado en colegios, parroquias, centros culturales de la zona de Madrid y de todas las latitudes de la península.




jueves, 13 de diciembre de 2012

ESCLAVOS Y LIBERTOS EN LOS MUNDOS IBÉRICOS




Hoy os voy ha hablar del libro Esclavos y libertos en los mundos ibéricos Obra completa de Vicenta Cortés Alonso y compilador Jean-Arsène Yao.
¿Quien es Vicenta Cortés? La doctora Vicenta Cortés nació en Valencia en 1925 y realizó sus primeros estudios en la Escuela Cossío de esta ciudad (1930-1939), donde contó con maestros tan notables como José Ots Capdequí, José Navarro Alcocer o María Moliner. De esta última aprendió que los escritos debían ser "claros, sencillos de entender y sin más notas que las necesarias e imprescindibles".
Cursó los estudios universitarios en la misma ciudad de Valencia, donde obtuvo el título de licenciada en Filosofía y Letras con la calificación académica de sobresaliente y Premio Extraordinario, en 1948, y completó su formación académica en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo el doctorado en Historia, con la calificación de Sobresaliente y Premio Extraordinario, en 1952, con una tesis sobre los indios del valle de Missisipi.
Posteriormente asistió al primer curso de Formación técnica de Archiveros Bibliotecarios, donde su diplomó, encarrilando su vocación hacia el campo de los archivos, incorporándose al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, siendo destinada al Archivo General de Indias. Contratada por el gobierno de Colombia, trabajó en el Archivo Nacional.
Entre 1959 y 1960 premaneció en los Estados Unidos como becaria de la Organización de los Estados Americanos, para estudiar las técnicas de Archivos en los Estados Unidos.
Vicenta Cortés no fue sólo una archivera, sino una investigadora capaz, que ha contribuido con sus estudios a un mejor conocimiento de las épocas pasadas. Fue profesora ayudante en la Sección de Historia de América en las Universidades de Madrid y Sevilla, entre 1950 y 1956; profesora de Historia en la Facultad de Humanidades de la Universidad de los Andes, en Bogotá, entre 1958 y 1959; y encargada de curso de la asignatura de Etno-historia de América en el Departamento de Antropología y Etnología de América, de la Universidad Complutense de Madrid, entre 1968 y 1982.
Adepta de ka duvulgación, goza de la justa fama de su seriedad, competencia y enorme sabiduría en la temática de la esclavitud. Siendo estudiante emprendió un trabajo sobre la esclavitud en Valencia que le valió el "Premio Senyera" del Ayuntamiento de esta ciudad en 1960. Dicha investigación se vería publicada en 1964 con el título de La esclavitud en Valencia durante el reinado de los Reyes Católicos (1479-1516).
En el prólogo, decía el profesor Javier Malagón que Vicenta Cortés abría camino a una serie de investigaciones sobre la esclavitud en la Península, y formuló el deseo de que tuviera seguidores para que la bibliografía sobre el tema se viera aumentada por nuevos estudios. ¿Vio la doctora Vicenta Cortés en Jean-Arsène a un discípulo que pudiera continuar su obra? Es posible que sí.
Pues, tras la aparición de su gran libro sobre Valencia, la doctora Cortés siguió trabajando intensamente sobre el tema, publicando numerosos trabajos en revistas especializadas fruto de una labor ininterrumpida y constante, en varios archivos nacionales. Vicenta Cortés eligió un interesante tema y supo escoger y utilizar las series de documentos que en distintos archivos de España y América se conservan en relación con la esclavitud y estas áreas geográficas, y de manera indirecta, África. Tema que enlaza con otros relacionados como los cautivos, la trata, el comercio, las minorías y las clases marginales, la emigración y el exilio y, por supuesto, las instituciones del Antiguo Régimen, de acá y de allende el mar.
Es el triángulo histórico Iberia-África-América y sus relaciones traumáticas en torno al descubrimiento y colonización del continente americano con las aportaciones humanas de este lado del Atlántico, que queda perfectamente testimoniado en esta obra, en la que habría que incluir la de carácter histórico-archivístico, donde estas mismas referencias a las instituciones y a su producción documental ocupan un lugar importante.
En efecto, el fenómeno del esclavismo, una de las más antiguas lacras de la humanidad, no se reduce al mundo antiguo o a su implantación en América, cuya trata ha sido estudiada por Philip Curtin. En la Península Ibérica hubo esclavos musulmanes, negros y orientales, como han demostrado los monumentales trabajos de Charles Verlinden; o la puesta a punto de los aspectos sociales del fenómeno realizada por Jacques Heers. Entre los pioneros del estudio de la esclavitud en España, además de Vicenta Cortés, cabe destacar nombres como Domínguez Ortiz, estudioso de la realidad de Castilla, Alfonso Franco sobre Sevilla o Manuel Lobo Cabrera sobre Canarias.
Vicenta Cortés retrocede en el tiempo para estudiar la trata en los primeros años del siglo XV, siempre utilizando los libros de cuentas del Mestre Racional, custodiados en el Archivo del reino de Valencia, para pasar después a ampliar tanto el marco cronológico hasta el siglo XVI, como el análisis, al ocuparse de la venta, de la procedencia y del destino de partes determinadas de la mercancía, fueran canarios, indios, moros o negros.
En el título y subtítulo del libro se halla un pco la clave de su contenido y sobre todo de su intención. Trata, efectivamente, de los esfuerzos de Vicenta Cortés de ampliar la bibliografía sobre unt ema que carecía de la misma. En efecto, el tema de la esclavitud, y concretamente la del negro en la Alta Edad Media y en la Moderna, en España, carecía de una bibliografía muy abundante, pues salvo el estudio clásico de Joaquin Miret i Sans sobre "la esclavitud en Cataluña en los últimos tiempos de la Edad Media", publicado en 1917, y el trabajo de Antonio Domínguez, "La esclavitud en Castilla durante la Edad Moderna", impreso en 1952, no había más que algún que otro ensayo o artículo sobre aspectos muy concretos, entre los que se pueden citar el de Mirallers, Sanç Capdevila, Carriazo, y, entre los extranjeros, el de Bloc y el ya citado Verlinden, que se refieren al tema, pero en forma muy sucinta.
Es curioso el fenómeno de que al hablar de la esclavitud se olvidaba que ésta había existido en la España peninsular en la Edad Moderna, y sólo se relacionaba con las provincias o reinos de Indias, con el consecuente resultado de una serie de trabajos relativamente amplios y varios sobre la esclavitud en América, y un número muy reducido de estos estudios en relación con la Península. Sin embargo, la institución de la esclavitud jugó un papel importante en un lado y otro del Atlántico.
Para las provincias de Indias, la esclavitud fue algo que social y económicamente formaba parte de su existencia y razón de ser. Se necesitaba mano de obra y ante la necesidad no hubo reparo en conseguirla como fuera, lo cual trajo como consecuencia el amplio uso y desarrollo de la esclavitud en América.
Las normas y regulaciones de la institución de los esclavos eran las mismas, puesto que tenían un fondo común, el del Derecho Romano y el canónico, y por ello no era extraño que las regulaciones valencianas fueran semejantes, y en ciertos casos casi literales, a las que se encontraban en las ordenanzas municipales del Nuevo Mundo, y en las Reales Cédulas y demás disposiciones emanadas del poder central, que más tarde fueron recogidas en las Leyes de Indias. La única diferencia con América era que "negro" equivalió en ciertos momentos a "esclavo", mientras que en la Península hubo una diversidad de esclavos que iban del blanco hasta el negro jalofe, pasando por el canario.
Por supuesto, al profundiczar en el ánalisis de este hecho histórico Vicenta Cortés se vio avocada a enlazar el hecho valenciano con el desarrollo de la esclavitud en la Península Ibérica, y, por extensión geográfica y cronológica, con el ´tráfico indiano, desde sus orígenes en las etapas iniciales de la cosquista hasta su abolición en el siglo XIX. Pues no hay que olvidar que España ocupa el deshonroso último lugar entre los países que prohibieron este vergonzoso tráfico; y, de forma natural, también llegó a la necesidad de estudiar y racionalizar los métodos de la investigación en este campo, y a conocer las fuentes documentales existente y utilizables, como no podía ser menos desde su perspectiva de archivera.
En total 26 artículos que se han reagrupado en cinco capítulos, que van desde la investigación hasta la integración social de los negros y sus descendientes, pasando por la trata, la condición de los esclavos y su liberación.


ESCLAVOS Y LIBERTOS EN LOS MUNDOS IBÉRICOS. Obra completa de Vicenta Cortés Alonso, Compilador Jean Arséne Yao. Editorial Mundo Negro.