miércoles, 25 de septiembre de 2013

MÁS ALLA DE LA MUERTE

La mayoría de los rituales funerarios africanos dan prueba del mantenimiento de los lazos entre el muerto y su entorno. Incluso ya muerto, continúa perteneciendo a la familia. Ello se refleja en una representación con el propósito de simbolizar la presencia del muerto entre los suyos, sobre todo en los momentos que siguen a la muerte.
Los miembros del linaje se reúnen para beber, comer y cantar loas al desaparecido, lo cual constituye una manera de prolongar su existencia en este mundo. Por ejemplo entre los mossi de Burkina Faso, un pariente de la persona fallecida, de preferencia una mujer, vista las ropas del muerto, imite sus ademanes y su manera de hablar. Los hijos del difunto la llaman "padre" y sus esposas"marido". Entre los diola del Senegal, el muerto debe presidir sus propios funerales: vestido con su ropa más hermosa, sentado en su sillón acostumbrado, atado a él, la mano en alto como si saludara a la muchedumbre, se le lleva en andas a hombros hasta el lugar de su inhumación, mientras los músicos y danzantes tocan y evolucionan muy animados en torno al cortejo, desafiando así la dimensión trágica de la muerte y terminando de dar una coloración épica y triunfal al cortejo funerario.
La familariedad con los muertos puede continuar mucho después de la muerte a través de una relación con los cadáveres. El caso más conocido es el de los merina del altiplano de Madagascar. Aproximadamente cada 5 años tiene lugar la ceremonia del famadihana: abren las tumbas y colocan a los muertos sobre los hombros de los danzantes que los lanzan al aire y los llevan en una farándula desenfrenada a través de las calles de las aldeas; y después los envuelven en esteras nuevas que, más tarde se reparten las mujeres, ya que poseen un poder fecundante. Los vivos tocan los cadáveres y los envuelven en mortajas nuevas, con ademanes que evocan los mimos y comparten con ellos algunos alimentos y vasos de ron. Así, se trata de un medio de reforzar los lazos internos del grupo de los vivos a través de la relación con los muertos.




Este lazo familiar se refuerza con la creencia de que toto niño que viene al mundo es portador del alma de uno de sus antepasados. No toda la personalidad del desaparecido se reencarna en su descendencia, sino únicamente un fragmento. Entre los ashanti de Ghana, lo que renace en el linaje uterino es "la sangre", mientras que el "principio masculino" se reune con los antepasados y el alma regresa al Creador.
La vida se prolonga a través de los antepasados que se concibe como un estadio superior. Por lo tanto la muerte se convierte en el último rito de pasaje-transición, el punto culminante de una ascensión prestigiosa; a través de ella se pasa del estadio de anciano al de antepasado, en el que se alcanza la cima del prestigio. Este pasaje se puede realizar después de la ceremonia funeraria. Entre los dogón, cada dos o tres años tiene lugar un ritual llamado Dama para incitar al alma de los muertos, fallecidos e inhumados varios meses antes, a abandonar el mundo de los vivos para dirigirse hacia el de los antepasados. Durante el ritual, se coloca a la salida de la aldea una vasija llena de cerveza que un pariente del difunto derriba, para dar a entender que el muerto ya no puede comer ni beber y tiene que abandonar el mundo de los vivos. Después, los hombres danzan durante tres días para indicarle el camino del otro mundo.
Entre los soninke de Malí los niños pequeños son objeto de respeto y temor, porque son portadores de una sabiduría ancestral que no puede divulgar, dado que todavía no tienen el dominio de la palabra. Por ese motivo se considera al pequeño con diferencia y si muriese provaca un sentimiento de culpabilidad entre los parientes cercanos. Esta muerte se interpreta como un rechazo a permanecer entre unas personas que no le dan las muestras de respeto debido a su calidad de antepasado.



martes, 17 de septiembre de 2013

ARTE RUPESTRE DEL SAHARA

El Sahara es, probablemente, el lugar del mundo con la mayor colección de arte rupestre. Puebe haber más de cien mil sitios con pinturas o grabados en toda su extensión. No está repartidos de forma homogénea, sino que aparecen en valles o zonas montañosas preferentemente, y pueden aparecer en cualquier refugio rocoso, cueva, pared e incluso sobre la roca desnuda.
Las pinturas y grabados incluyen animales salvajes (elefantes, jirafas, rinocerontes, búfalo...), y domesticados (vacas, ovejas, cabras, caballos y camellos), seres humanos, dibujos abstractos e inscripciones en lengua tuareg. Se encuentran en los lugares más inhóspitos y son un documento inapreciable sobre la historia de los pueblos que poblaron esta región desde hace al menos doce mil años.



Las muestras más antiguas de arte rupestre parecen pertener a un periodo inmediatamente posterior a la última glaciación. Hace 10.000 años, el clima se volvió más húmedo y el Sahara adquirió el aspecto de una sabana arbolada, con bosques en las montañas, hasta que hace 5.000 años empezó a desertizarse, en un proceso que duró hasta hace 3.000 años, época en que quedó prácticamente deshabitado.
Muchas de estas pinturas, dibujos y grabados que se están descubriendo son de hace incluso más de 12.000 años. En Fezzan se cree que las pinturas se remontan a 30.000 años de antigüedad.
En el arte rupestre del Sahara se pueden distinguir cinco periodos principales:

Periodo de los grafitis o búfalos, de 10.000 a 9.000 a.C. En esta época se representaban a modo de grafitis grandes bóvidos como el Pelorovis y escena de magia y ritos religiosos. Aparecen extrañas criaturas sin cabeza, o con las cabezas redondas, con máscaras que parecen alienígenas, elefantes con cabezas de antílope y estilizadas figuras participando en rituales.
También es conocido como el período de la fauna salvaje, por las representaciones de estos animales.





Periodo de las cabezas redondas; de 9.000 a 6.000 a.C. Es el más misterioso, por cuanto aparecen representadas personas que parecen llevar extraños cascos como de buzo que han dado lugar a numerosas interpretaciones esotéricas.




Periodo de los cazadores y los pastores; de 7.000 a 2.500 a.D. A principios de este periodo, las abundantes lluvias permitieron que todos los valles se cubrieran de bosques, pero hacia 5.000 a.C., la disminución de las lluvias dio lugar a amplias praderas y a la aparición de rebaños de vacas que aparecen en las pinturas y grabados. También aparecen escenas de cultivos en este periodo posterior. En general, las obras son muy naturalistas.




Periodo de los caballos o Garamantes; 2.000 a 1.200 a.C. Numerosas representaciones de caballos en la zona de Libia, con carros , ya que se suponía que los garamantes habían inventado la rueda.

                                      



Periodo de los camellos, en torno a 1.000 a.C. la introdución de los camellos marca el final de una época, ya la desertización ha hecho que la mayoría de la población se marchara a otra parte.

jueves, 12 de septiembre de 2013

TSODILO HILLS


Tsodilo se encuentra formado por cuatro colinas que se encuentran a 50 kilómetros al oeste de la aldea de Sepupa a orillas del río Panhandle. Las cuatro colinas forman una línea y son referidas por los san como "el hombre", es la colina más alta y alcanza una altura de 410 m. sobre la llanura circundante; "la mujer", es una colina pequeña, unos 300 m. pero tiene un área total de casi tres veces el hombre, el siguiente en tamaño (40m.) "el niño" se encuentra a unos 2 Kilómetros de la hembra. Junto a estas tres colinas se encuentra un cerro sin nombre mucho más pequeño, que según la leyenda, fue la primera mujer de los hombres de la colina, que se descartó cuando conoció y se casó con la colina más alta.



Estas colinas son de gran importancia cultural y espiritual para los pueblos san del Kalahari. Ellos creen que las montañas es el lugar de descanso para los espíritus de difuntos y que estos espíritus causan desgracia y mala suerte si alguien caza o causa la muerte cerca de las colinas. El pueblo san cree que estas colinas son el sitio de la primera creación. Este pueblo pintó cerca de 4500 pinturas rupestres en estas colinas, por lo que es uno de los lugares más importantes del mundo hablando de pinturas rupestres. Los san hicieron la mayor parte de las pinturas, aunque hay unos cuantos realizados por bantú cuyo estilo se diferencia de la de los san. La edad exacta de las pinturas no se conoce, aunque algunos creen que son de más de 20.000 años de antigüedad. Las colinas contienen 500 sitios individuales que representan miles de años de presencia humana.



En las cuevas y cavernas de la colina de la mujer los san creen que descansan los dioses muertos y que gobiernan el mundo desde allí. Los habitantes de Hambukushu creen que su dios, Nyambe, inicialmente bajó su tribu y la ganadería a la tierra en el cerro hembra. Sus pruebas son unas pezuñas grabadas en una roca en lo alto de la colina. En la parte noroeste del cerro hembra, a cierta distancia del nivel del suelo nos encontramos con una antigua mina inundada. Este agua es considerada sagrada y confiere buena suerte a los que se laven la cara con ella. Pero el lugar más sagrado se encuentra cerca de la parte superior de la colina hombre, la roca más grande donde se dice que el Primer Espíritu se arrodillo y oró después de crear el mundo. Los san creen que aún puede verse la impresión de las rodillas del primer Espíritu en la roca.



Según la UNESCO hay más de 4500 pinturas rupestres en la Tsodilo Hills. La mayoría de las pinturas se encuentran en la colina "Mujer", aunque las más famosas la pintura "Ballena", "Dos Rhinos" y "el León" se encuentran en la cara oriental de la colina"Hombre". Algunas pinturas se han fechado con 24.000 años.
Son pinturas de rinocerontes, antílopes, genrsbok y grupo de tres jirafas, así como figuras humanas y geométricas. Las pinturas se encuentran en tonos rojo, naranja, marrón y negro, pero sorprendentemente hay tintas blancas.



La característica de estas pinturas es que se tratan de individuos aislados, más de la mitad de los animales son salvajes y domésticos en particular el eland. Algunas escenas, sin embargo parecen contar una historia. Una de las imágenes más comunes en Tsodilo es un esquema de hombres con penes erectos. Estas pinturas podrían representar los conceptos de energía, la creación y el crecimiento, ya que pueden estar relacionadas con danzas rituales. Estos bailes producen un estado alterado de la conciencia en el cual, los san creen que el bailarín puede curar enfermos y controlar lo natural y sobrenatural. En las pinturas en las que se representan la serpiente, se podría tratar de este animal mitológico que esta asociado con la lluvia.
Algunos arqueologos mantienen que la pintura descrita como un elefante es en realidad un rinoceronte, que la pintura roja de una de las jirafas es de no más de 400 a.D y que la pintura blanca es mucho más reciente. Las pinturas de color rojo y blanco son de diferentes grupos.

miércoles, 12 de junio de 2013

ARTE DEL ANTIGUO REINO DE IFÉ Y BENÍN

Los objetos procedentes de Ifé y Benín que conocemos hoy son de barro cocido, piedra o metal. Datan del siglo XV y a finales XIX. Para los yorubas, la ciudad de Ifé, cuyo nombre exacto es Ile-Ifé, tierra país de Ifé, es una ciudad sagrada.
Las dataciones por el método del carbono 14 y mediante termoluminiscencia han permitido establecer que la ciudad ya existía en el siglo IX d. C. y que el desarrollo de las artes de Ifé se habría escalonado aproximadamente entre los siglos XI y XV.
Las obras de Ifé consta esencialmente de piezas de barro cocido. También incluye unas cuantas esculturas de metal, una treintena de las cuales representan cabezas humanas, y unas cuantas más, también escasas, de piedra.
Los artistas de Ifé se consagraron principalmente a la representación de cabezas de personajes reales o nobles, de sirvientes o de esclavos, y de animales. Cabe destacar que algunas cabezas humanas pertenecen inicialmente a estatuas de cuerpo entero de las que sólo se conservan los pies.

El descubrimiento del arte Ifé se debe a un antropólogo alemán, Leo Frobenius, que en 1.910 interroga a los habitantes de la ciudad sobre sus tradiciones y religión, y recoge algunas cabezas antiguas que lleva a Alemania.
Estas cabezas representan a hombres y mujeres, sobre todo reyes y reinas. Las cabezas de cobre y latón parece que tan sólo representan a personajes reales. El tratamiento de estas cabezas y rostros, de tendencia naturalista, permite adelantar que se trata de retratos, transcripciones en absoluto miméticas de la realidad.

En algunos casos, el tocado está trabajado con una gran atención al detalle, como en el caso de una cabeza de reina cuya corona consta de cinco pisos adornados con perlas. El diseño de las cabelleras o de los gorros responde a un tratamiento a menudo esquemático. Los retratos de Ifé evidencian, en la mayor parte de los casos una gran destreza en lo que se refiere a la representación de la carte del rostro humano: forma de las mejillas, tensión de los maxilares, aparición de los globos oculares dentro de las órbitas, marcaje de las orejas, borde de las orejas... Todos estos trazos parecen tomados del natural. Las formas de la nariz y las de los labios, las proporciones de los rostros, la disposición de los diferentes músculos y órganos internos, son cambiantes, de modo que todas las cabezas son diferentes, pero no por los adornos, sino por la fisonomías.

Pero este realismo individualizado hallado en el modelado de los rostros parece borrarse cuando nos fijamos en el contorno de la cara. Lo mismo sucede con los retratos de figura completa y los bustos de dos oni con sus atributos reales: circunscribiendo un rostro personalizado, los tocados y peinados están dispuestos y esculpidos del mismo modo en ambos casos.

Los retratos de Ifé pueden haber tenido un papel importante. Entre los ejemplares de metal, los hay que tienen agujeros, en general a lo largo de la línea de implantación del pelo, así como alrededor de los labios y en la base del cuello. Parece que los agujeros situados en la base del pelo había servido para fijar coronas de verdad, semejantes a las que encontramos representadas en las cabezas de alfarería. Dentro de las perforaciones alrededor de los labios y a lo largo del maxilar inferior se han encontrado, por lo menos en dos de las cabezas, perlas de vidrio negras; es posible que en ese lugar del rostro se fijase un velo de perlas destinado a ocultar la boca. Debe recordarse que el oni de Ifé se presentaba en público con la cara cubierta por un velo de perlas que colgaba de la corona para que su rostro no fuera visible. Los orificios de la base del cuello habrían servido para fijar las cabezas a un objeto.
Los reinos de Ifé y Benín comparten una misma tradición en lo que a la fundación del reino de Benín respecta. Según la leyenda, hacia el siglo XIII los edo derrocaron a su rey, de la disnatía de los Ogiso, y recurrieron al oni de Ifé, para que enviase a gobernarles a uno de sus hijos. Oranyan, hijo del dios fundador de Ifé, Oduduwa, después de haber restaurado la paz. tomó por mujer a la hija de uno de los jefes edo locales; de esa unión nació un hijo que fue el primer rey de estirpe yoruba de Benín, el oba Eweka I, de quien descendieron todos los soberanos posteriores.
Los oba mantuvieron durante mucho tiempo vínculos rituales y simbólicos con Ifé. La costumbre exigía que la entronización de un nuevo oba no tuviese lugar sin el aval del oni. Si la entronización del rey de Benín dependió durante mucho tiempo del asentimiento del oni de Ifé, su inhumación también tenía particularmente lugar en la capital yoruba. La costumbre exigía que la cabeza del oba difunto fuese llevada a Ifé a fin de inhumarla en un lugar, denominado Orun Oba Ado, de donde se creía que había partido Oranyan camino de Benín. A cambio, el oni devolvía a Benín una cabeza de metal.

La riqueza del reino de Benín se debía en parte a su emplazamiento geográfico, en una región húmeda y boscosa, encrucijada de vías navegables entre el Atlántico y el Chad, por donde discurren el Níger y el Benué, afluentes suyo. En su territorio se cambiaban: sal marina, pescado ahumado, telas, cuero, perlas de coral y cristal, utensilios de latón y de hierro, productos derivados de la palmera y esclavos. Los portugueses traían a este reino cobre, telas, armas de fuego y exportaban especias, marfil y esclavos.
El origen de algunos objetos utilizados hoy en día en las ceremonias reales se remontaría al período de los Ogiso, como el escabel de cuatro patas denominado agba; la espada ceremonial de hierro, ada y las cabezas conmemorativas de los antepasados, uhunmwun-elao, hechas de madera o de barro cocido.
Los artesanos del reino estaban organizados en corporaciones cuyas obras tenían como destino a la familia real y los miembros de la corte. El oba tenía preferencia sobre los objetos de latón. Las obras que nos han dejado ofrecen gran diversidad: cabezas y defensas conmemorativas, estatuillas, figuras de animal, decoraciones de palacios y piezas arquitectónicas, objetos rituales como los bastones de sonaja, piezas de vestir y adornos, instrumentos de música y adivinación, vajilla, mobiliario...


Las cabezas de latón fundidas por los artesanos edo continuaban las tradiciones de los escultores Ifé. Las efigies de soberanos no responden a ningún realismo morfológico o fisionómico, sino a una voluntad de expresar, mediante la exactitud de la descripción de los tocados, de los adornos, del vestido, de los emblemas y las insignias, la organización fuertemente codificada y jerarquizada del reino y su poder. Se trata esencialmente de un arte con vocación política; los artesanos edo centraron su interés en los atributos más que en la expresión.
Las cabezas de metal representan a los oba, a sus madres y a quienes se supone que eran caudillos extranjeros muertos en el transcurso de las numerosas guerras hechas por los reyes de Benín. Las cabezas de los oba llevan alrededor del cuello un collar ceñido compuesto de diversas ristras de perlas de coral y, encima del cráneo, una especie de gorro del mismo material, por cuyos lados sobre salen sendos alerones. estos alerones representarían las barbas de los loches, símbolo del poder del dios Olokun sobre el mundo de las aguas.

También las madres del rey lucen una cofia de perlas de coral, en este caso de forma puntiaguda, denominada "pico de pollo". Este tocado todavía es empleado por las mujeres edo de rango más elevado. Las cabezas de Benín presentan variantes según la época: en las más antiguas el collar deja el mentón libre; en las más recientes lo aprisiona hasta la boca.



martes, 4 de junio de 2013

LOS NUBA



Viven en el Kordofán- provincia central de Sudán- en los montes Nuba.
La vida de los nuba se caracteriza por ser muy sencilla y tranquila. El trabajo está perfectamente dividido entre la población. A la cabeza de la sociedad se encuentra el mak encargado de mantener el orden y la justicia en las comunidades. El kadjur se ocupa de conjurar las lluvias y bendecir las cosechas para que sean abundantes, además de curar a los enfermos. El consejo de ancianos representa la sabiduría y la experiencia. Los jóvenes tienen como tarea cuidar del ganado en el zariba, representar a la aldea durante las luchas y levantar la cosecha anual. En cuanto a los hombres y las mujeres casados, se dedican conjuntamente a la agricultura y al cuidado del hogar. El deber de los niños es mantener la alegría en el pueblo, ya que pasan el día entero jugando y riendo.


Las cuestiones legales se llevan a cabo semanalmente en casa del mak. Asesorando a éste se encuentra el consejo de ancianos, cuya opinión es muy poderosa. Existen dos delitos principales entre los nuba: el hurto de cabras y el adulterio. La sentencia es generalmente la misma para todos los casos; cuando se trata de un adulterio, el acusado tiene que otorgar al marido ofendido el equivalente a la dote que éste dio a la familia de su esposa al casarse, además de permanecer hasta seis meses en prisión. En caso de hurto, el delincuente y todos sus cómplices son encarcelados una corta temporada. Cuando alguien comete un delito, es cietado por la corte, ante la cual acude bajo su propia resposabilidad. Son raros los casos en que se falta al citatorio.




La alimentación de los nuba está basada principalmente en un cereal llamado dura y marissa. Aun cuando poseen ganado, éste sólo es consumido esporádicamente, en ocasiones muy especiales. El valor que los animales tienen para los nuba radica en su leche. Ni siquiera en los años de sequía se come carne diariamente. Mucha gente muere entonces, e incluso así, sólo la leche es repartida entre las mujeres embarazadas, los niños y los luchadores. En los años de abundancia, en vez de almacenar el excedente de grano los nuba organizan luchas y festejos diarios hasta que aquél se agota.


La disposición de las aldeas es sencilla pero armoniosa. Cada familia habita un complejo formado por cinco o seis habitaciones redondas unidas, una con otra, por una pared. En el centro del complejo se forma un patio. Existe únicamente una entrada para estas pequeñas fortalezas, que conduce, si se trata de un conjunto de seis habitaciones, al cuarto de huéspedes. En caso de que la residencia se componga de cinco unidades, la entrada principal se localizará en uno de los muros conectores y comunicará directamente al patio.

Careciendo de ventanas, la única vía de acceso a las habitaciones es un hoyo situado, a gran distancia del piso, en la pared interior de cada una de éstas. Esta ingeniosa construcción parece haber tenido su origen antes de que la colonización inglesa pusiera fin al esclavismo árabe, ya que permitía a los nuba colocarse fuera del alcance de sus perseguidores y atacarlos desde un lugar seguro. Su funcionalidad les ha permitido subsistir a través del tiempo, pues, construidas en barro y teniendo puertas tan pequeñas, se mantienen frescas en épocas de calor y tibias cuando hace frío, a la vez que dificultan la entrada a animales ponzoñosos.
Antes de casarse, la novia debe permanecer aislada del resto de la aldea y cubierta con ceniza blanca durante un mes. Unicamente puede ser visitada por sus parientes más cercanos. Cumplido el tiempo obligatorio, sin ceremonia alguna se lleva a cabo el matrimonio, que todavía no es del conocimiento general. Si el joven esposo no ha podido construir una casa para ella, se ve obligado a dejarla en la vivienda de sus padres y solamente habrá de visitarla durante las noches, cuando la familia se halla dormida. En estas visitas, el muchacho no puede tocar a su esposa incluso si ya tienen hijos.


Cuando la casa ya está construida la mujer va a vivir al lado de su marido. Durante un año entero deberá ir a comer todos los días a casa de algún pariente. Si después de ese año el esposo a comprobado que la chica es una buena madre y trabajadora, se sellará definitivamente el matrimonio con una sencilla ceremonia, en la cual kis cibyuges se sientan opuestos el uno al otro con un plato de dura a sus pies. Cada uno toma una gran cucharada del cereal, lo introduce en su boca y lo arroja sin tragar; después terminan el contenido del plato, legalizando así su unión. Como regalo de bodas, los parientes obsequian a la pareja con pollos, marissa y puercos pequeños.
Por regla general, cuantas más esposas tiene un hombre, más poderoso y rico es, pero muchas veces los jóvenes guerreros prefieren mantenerse solteros pues los nuba tienen la creencia de que la mujer debilita su fuerza y agilidad.

miércoles, 22 de mayo de 2013

LITERATURA TRADICIONAL NEGROAFRICANA



El gran erudito y maestro Hampate Bâ (Malí) acuñó una frase que suelen repetir todos los que, directa o indirectamente, tratan sobre la literatura tradicional:

                   "En el África de hoy, cada viejo que muere es una biblioteca que se quema".

Esta afirmación expresa una verdad dolorosa, manifiesta que el contenido esencial de la composición literaria africana es el hombre, y hace explícita la forma como su contenido se ha transmitido: la oralidad (Cortés).
Antes de la escritura y de cualquier manifestación plástica existió la palabra que definió y expresó todo el complejo de la actividad humana. Tanto un documento escrito como oral son testimonios humanos,

                                              "Y valen lo que vale el hombre" ( Hampaté Ba).

Las sociedades africanas, inmersas en la civilización de la palabra, desarrollan todas sus manifestaciones teniendo siempre presente al público; es una prueba más de carácter eminentemente social del africano, cuya vida individual está absorbida por la del grupo.  La obra, compuesta en un determinado momento por un poeta, pasa rapidamente del boca a boca hasta que el grupo se apropia de ella, y lo hace conservando todos los elementos que la acompañan (Cortés).
La escritura es una cosa y el saber otra. La escritura es la fotografía del saber, pero no es el saber en sí mismo. El saber es una luz que está en el hombre. Es la herencia de todo lo que los antepasados han podido conocer y que nos han transmitido en germen, como el baobab está contenido en potencia en su semilla. (Tierno Bokar Salif)


José Luis Cortés López, licenciado en Historia,Geografía y Arte por la Universidad de Salamanca, se doctoró posteriormente en la sección de histórica. Actualmente compagina las tareas docentes con las de investigación.


Titulo: Literatura Tradicional Negroafricana
Autor: José Luis Cortés
Editorial: Mundo Negro
ISBN:978-84-7295-233-1

Se puede conseguir a traves de:
                          Tel. 91 415 24 12       o           91 416 98 38
                          Fax. 91519  25 50
                      E-mail: edimune@ombonianos.com
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martes, 21 de mayo de 2013

VIAJE A LAS FUENTES DEL NILO AZUL, Ruta por el norte de etiopía


Detrás del país de las hambrunas y las sequías se esconde una apasionante y desconocida historia que decenios de guerras y desgracias no han podido borrar. El "país de los caras quemadas" para los griegos, el único estado africano que no ha sido colonizado, capaz de derrotar a un ejército europeo en el campo de batalla, tiene derecho a intentar remontar el vuelo. Para los españoles además, la antigua Abisinia es la tierra de Pedro Páez, el primer europeo que contempló las fuentes del Nilo Azul, y a quien el escocés James Bruce usurpó ese honor autoproclamándose el descubridor de las mismas. Sobre las cenizas de un imperio olvidado, la Etiopía del siglo XXI lucha por encontrar la senda de la prosperidad. Es, sin duda, una tarea ardua, pero una nación con semejantes cimientos históricos se ha ganado a pulso una oportunidad. Este libro es en cierto modo, un acto de amor hacia un gran país, una deuda pendiente con la afabilidad de sus gentes, con su ignorado pasado y, también, un modesto gesto de desagravio frente a tanto titular horrible. Etiopía no se merece ese estigma.





JAVIER REVERTE a dicho de este libro:

"Cualquier viajero que se aventure por los caminos del norte de Etiopía debería llevar en la mochila este libro de Coarasa, si es que quiere entender los territorios que recorre"
.
Autor: Ricardo Coarasa Artiagas, periodista, es licenciado en Derecho y en Periodismo. Ha tabajado en distintos medios, como ABC o Associated Press, y, desde 1.988, lo hace en el periódico La Razón, donde tras pasar por las secciones de Madrid y Reportajes ahora escribe en la de Tribunales. Ha cubierto para este diario, entre otros procesos, el juicio por los atentados del 11-M y la investigación del "caso Urdangarín". Dirige, junto a los también periodistas Javier Brandoli y Daniel Landa, la revista de viajes Viajesalpasado.com y es co-autor de "11-M. El día que la solidaridad plantó cara al terror" (Libros Libres, 2.004), un reportaje coral sobre las 24 horas clave de los atentados de Madrid y autor de "Hernán Cortés. Los pasos borrados" (Espejo de Tinta, 2.007), la crónica de la conquista de México siguiendo los pasos de Cortés por territorio azteca.

Ficha del Libro:
Titulo: Viaje a las fuentes del Nilo Azul, Ruta por el norte de Etiopía
Autor: Ricado Coarasa
Editoria:Mundo Negro
Año:2013
ISBN:978-84-7295-232-4

Se puede adquirir en EDITORIAL MUNDO NEGRO
                                a través del Tel: 91 415 24 12    o    91 416 98 38 
                                                    Fax 91 519 25 50
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