miércoles, 22 de marzo de 2017

LOS CHOKWE


El grupo Chokwe habita en las orillas de los ríos Kwango y Kasai, en el centro de Angola, y se extiende hasta el sur del Congo, donde vive aproximadamente una cuarta parte de la población. 
Los Balunda, Kaluena, Kasongo y Ovibundu pueden ser incluidos en este conjunto, que se distingue por una avanzada cultura aristocrática, resultado del contacto con el que fuera poderoso reino Balunda, que se desarrolló desde el siglo XVI al XVIII. En 1887, los Chokwe invadieron este estado, el Balunda, debilitado por disensiones internas, y se hicieron cargo del control de la región. Este cambio de poder se vincula al héroe mítico Chibunda Ilunga, quien supuestamente introdujo el sistema de jefaturas y el concepto de al monarquía divina.


Los chokwe subsistían gracias a la agricultura y la ganadería, aunque la caza fue una de sus principales ocupaciones. Posteriormente, se convirtieron en productores de caucho, lo que provocó una aceleración de su expansión territorial. Esta cultura cree en la existencia de un Ser Supremo, pero no lo adora de una forma concreta y su imagen no es esculpida. Por otra parte, existen diferentes grados de seres sobrenaturales, como Mahamba y Akishi, que si aglutinan cultos y representaciones.


El arte chokwe se caracteriza por la producción de objetos asociados al prestigio de sus poseedores. Los diferentes subestilos que se pueden encontrar son muy similares entre sí y sólo difieren en detalles menores, tales como peinados, escarificaciones, deformaciones de dientes.




Las máscaras, en el pasado, estaban vinculadas a la iniciación. actualmente, participan en bailes seculares concebidos para entretener a la población. representan hombres y mujeres y parodian las relaciones entre sexos.


viernes, 17 de marzo de 2017

LOS BAULE



Los Baule habitan la región central de Costa de Marfil. Sin embargo, varios indicios, entre los que destaca el hecho de que hablan una lengua akan, sugieren que son originarios más lejano. El problema de la identidad del pueblo Baule es muy complejo y en torno a esta cuestión aparecen hipótesis no siempre compatibles, entre las que destacan tres: 

  1. Defiende la antigüedad de los Baule como grupo étnico y su parentesco con los proto-Guro y los pueblos de la laguna. Este postulado reivindica el carácter autóctono de la tribu y su presencia en la zona que ocupa desde tiempos inmemoriales.. No obstante, en un momento dado, probablemente hacia el siglo XVIII, los Baule se mezclaron con ciertos pueblos akan nómadas que llegaron hasta la región. Los mecanismos y la naturaleza del contacto se desconocen, pero su consecuencia fue la asimilación, por parte de los Baule, del lenguaje y ciertas instituciones culturales típicamente akan.
  2. Carácter foráneo del pueblo Baule, que según esta interpretación, vivió en las tierras del sur de Ghana hasta hace doscientos años, cuando, por razones no aclaradas, emigró hacia el oeste y se asentó en su presente territorio de Costa de Marfil.
  3. Se refiere a la llegada a esta zona de una rama del pueblo Ashanti, que se impuso, posiblemente a la fuerza de las armas, al sustrato indígena de la región. El resultado de esta fusión de elementos autóctonos y foráneos es lo que hoy se conoce como pueblo Baule, cuya naturaleza mixta refleja un fenómeno relativamente frecuente en el mundo antiguo y primitivo: la emigración masiva de un grupo humano acosado por presiones internas y su establecimiento en un nuevo territorio, apropiado de forma violenta, donde se erige en aristocracia en razón de su superioridad militar y cultura. pero la leyenda ha tratado siempre de diluir la gravedad de los acontecimientos y, en este caso, se sirve de la figura de la princesa ashanti Aura Poku o Abla Pokou, obligada, según la tradición, a abandonar su patria debido a una pugna por el trono. Acompañada por numerosos séquito en su destierro, creó su nueva capital a orillas del Bandama, tras un largo éxodo saldado con un precio muy alto: el sacrificio del hijo pequeño de Aura Poku para aplacar a los violentos espíritus del río Comoe, que amenazaban el paso de la expedición Ashanti. Finalmente la princesa exiliada fundó un nuevo reino, hacia 1730, en la región comprendida entre los ríos Nzi y Bandama. Los invasores asumieron el gobierno y, aunque no tuvieron reparos a la hora de mezclarse con las tribus indígenas, parece que ciertos grupos nativos, entre ellos los Guro, optaron por la vía de la emigración para liberarse de las nuevas políticas. En cualquier caso, el grupo dominante Baule se ha jactado siempre de su parentesco con los Ashanti, y a él se debe, indudablemente, el sello akan que ostentan muchos de los aspectos de la vida cultural.


Entre ellos, destaca un sistema religioso bastante desarrollado, con un panteón divino relativamente numeroso. En este sentido, los Baule veneran a Alurua como un Dios Creador, relacionan a Nyamye con el Cielo, identifican a Assye con la Tierra y la maternidad y atribuyen a Gu, dios del viento, la tarea de la organización del mundo. Esta mitología presupone una forma de pensamiento y una civilización más compleja que la mayoría de las existente en esta región y constituye una manifestación más de esa dualidad esencial que está en la base del mundo baule.


La producción artística del pueblo baule se caracteriza por una diversidad de estilos, formas y calidades que trasciende la simple dicotomía substrato indígena/ aportaciones exógenas a la que muchos autores parecen haberla reducido. Sin embargo, esa dualidad existente se refleja en la distinción entre un arte de talla de madera, procedente de la más pura tradición local e inspirado en modelos guro y senufo principalmente, y una práctica de la metalistería sobre todo en oro, que, extraña a esta región, posee una típica impronta akan. Pero el refinamiento de una cultura cortesana, como era la de los grupos invasores, pronto se hizo notar también en la obra de madera, que, aunque nada debía en sus formas y conceptos al arte del sur de Ghana, sí se impregnó, al menos en algunas de sus manifestaciones, de una sofisticación, delicadeza y exquisitez tan atractivas como paradójicas, que han tendido a considerarse como el signo más característico del arte baule.




miércoles, 15 de marzo de 2017

Máscara Nimba, Baga.

La República de Guinea habitan los Baga, dicen que su llegada a la zona es relativamente reciente, sin sobrepasar unas pocas generaciones, pero los primeros viajeros portugueses de finales del siglo XVI ya mencionan a los "Bagoes" como pequeños grupos que habitan la costa. Posiblemente, llegaron hace unos 300 años, procedentes de las regiones del alto Níger en el Sudan occidental.



Poco se sabe de este pueblo, que viven en un medio bastante duro cultivando arroz. Muchos miembros de las generaciones más jóvenes salen de sus aldeas hacia las áreas urbanas para escapar del control de sus ancianos; los que se quedan renuncian a la lengua nativa para hablar Sussu, y quienes se convierten al Islam o al Cristianismo abandonan sus antiguas costumbres, de modo que se apartan de las tradiciones de sus padres.

Los Baga se reúnen en sociedades masculinas y femeninas que controlan casi todos los aspectos de la vida comunal, como es el caso de la sociedad Simo. La iniciación de los muchachos dentro de esta asociación supone tres años de adiestramiento, el aprendizaje de un lenguaje secreto y la absoluta abstinencia de mujeres. Constituyen un grupo que, por su carácter agrario, depende en alto grado de la fertilidad, lo que hace que sus dioses siempre estén unidos a esta cualidad.



Practican un culto a cierto espíritus menores, positivos o negativos, que viven en la naturaleza. Para ellos se crean santuarios cerca de las aldeas, normalmente debajo de un árbol que se convierte en su morada oficial, un lugar que los espíritus controlan y donde pueden depositarse ofrendas. Bajo estos árboles suelen levantarse pequeñas edificaciones donde se guardan las tallas, del estilo Nimba, que deben ser cuidadas y respetadas si se quiere evitar desgracias, razón por la cual permanecen ocultas a la mirada general.



La máscara yelmo original, utilizada en los rituales de las sociedad secreta Simo celebrados después de la cosecha de arroz. Estas máscaras, compuestas por una cabeza y un busto femenino con cuatro apoyos, de gran tamaño, se portan sobre la cabeza y se apoyan en los hombros de un bailarín masculino, que mira al exterior a través de un orificio entre los pechos. Su cuerpo está totalmente  cubierto por un enorme vestido de fibra vegetal o textil. ciertas opiniones apuntan la posibilidad de una combinación de rasgos humanos y animales. Se cree que los primeros incluyen el principio masculino, pues los ojos y la nariz, vistos de frente podrían ser identificados con los genitales masculinos. Esta pieza representa a la poderosa Nimba, el espíritu o la diosa del crecimiento, la fertilidad y la maternidad entre los baga, a la que se atribuye una doble función:


  1. Por una  parte, las mujeres estériles la invocan para que les otorgue fertilidad.
  2. Por otra, se utiliza en los rituales del primer fruto de las cosechas de arroz, pues la fecundidad femenina se asocia simbólicamente con el crecimiento del grano. 
Además, esta divinidad asegura la lluvia y evita los desastres naturales tales como la sequía, la pestilencia y la enfermedad. Aparece dos veces en la siembra y en la recogida de arroz.
Con esta máscara se ejecuta una danza de ritmo lento, la Kipise Ka Nimba, en el centro de un circulo de mujeres, que golpean calabazas y echan puñados de arroz, y de un círculo más grande de hombres que tocan tambores. Se guardan en santuarios fuera de la aldea.


Máscara-yelmo en forma de busto femenino con cuatro patas. Entre los pechos se aprecia un orificio cuadrado concebido para facilitar la visión desde el interior de la pieza. Un cuello grueso da paso a una voluminosa cabeza esquematizada con boca cilíndrica, nariz grande, ojos semiovalados, orejas resaltadas y cresta en la parte superior. Toda la máscara está cubierta de incisiones en damero realzadas por las tachuelas metálicas. Alrededor del cuerpo luce tupido entramado textil.


martes, 7 de marzo de 2017

PESAS DE ORO




Las fabrican los akan, conjunto de pueblos que se extienden en la actualidad entre las regiones centro-meridionales de Ghana y la occidental de Costa de Marfil. Este grupo valoraba el oro por encima de todos los metales, y en el pasado, además de ser utilizado para la realización de joyas, tuvo gran importancia económica como elemento de intercambio. En algunos grupos étnicos de la actual Ghana usaron el polvo de oro como moneda, medido en balanza con la yuda de contrapesos de latón fundido que los ashanti llamaron Mrammuo. Este sistema de peso, de origen islámico, se difundió hacia el sur desde los centros mercantiles de Malí a través de viejas rutas comerciales.



Las pesas islámicas tenían forma abstracta, modelo que inspiró las réplicas más antiguas creadas en Ghana por los akan. Sin embargo, especialmente los ashanti no tardaron en enriquecer el repertorio de estas minúsculas obras de arte cont oda una serie de motivos figurativos. En la actualidad es posible distinguir cuatro grandes categorías de Mrammuro, que difieren entre sí por la forma que adoptan:
  1.  Pesas que representan figuras humanas. casi siempre aluden a leyendas o proverbios. Algunas piezas tienen forma de pequeñas máscaras.

  1. Pesas que representan animales, cada uno de ellos con un significado simbólico. Así, por ejemplo, el antílope encarna la divinidad suprema Nyame; la serpiente la muerte; el cocodrilo, el escepticismo, el león, el poder.
 


  1. Pesas que representan objetos inanimados, como armas, asientos, tambores, lámparas, escudos, esspadas ceremoniales, sandalias, plantas. etc
  2. Pesas en forma de dibujos geométricos, cada uno de ellos con su propio valor, tal como demustran las líneas rectas, ondulada o en zigzag, que significan el principio masculino, el flujo vivificador del agua o la prudencia, respectivamente.


Se fabrican en latón fundido por el procedimiento de la cera perdida. Los temas, por lo general, se centran en aspectos de al vida diaria, plamados a veces en tonos humorísticos. Algunos ejemplares son referencias directas a proverbios y se convierten, por tanto, en expresiones visuales de una rica tradición oral.

miércoles, 8 de febrero de 2017

UJAMAA. EL ÁRBOL GENEALÓGICO



Es un objeto que hacen los makonde, los cuales cogen el nombre de una vasta meseta de 500 a 800 metres de altitud y unos 5000 kilómetros cuadrados, por donde discurre el río Ruvuma, río que forma la frontera entre Mozambique y Tanzania. Como la meseta Makonde se extiende por ambos lados del Ruvuma, los makonde viven en Tanzania y Mozambique.
Son unos 500000 personas las que habitan la meseta: 325000 en tanzania y 175000 en Mozambique.
Los ujamaa se hacen de ébano, un árbol exótico, que mide entre 10 y 12 metros de altura, de copa ancha y tronco grueso, madera maciza, pesada, lisa, muy negra por el centro y blanquecina hacia la corteza, que es gris. Se trata de una madera dificil de trabajar.
El ujamaa es una escultura donde los hombres y mujeres se escalonan y enmarañan en una complicada pirámide que saca su equilibrio y fuerza de la primera pareja de antepasados. La composición significa la fuerza vital que hay que mantener siendo fieles a la tradición para poder transmitirla. Así, cada cual tiene mil manos, mil pies y jamás está solo. Cada una de las personas que componen la pirámide tiene una actitud y una expresión diferente. Al esculpir esta obra, el artista piensa en la familia, donde cada generación recibe y da. Las figuras se tallan de un modo ascendente sobre el mismo trozo de madera, unidos de forma original unos a otros hasta llegar a la madre, que destaca por su tamaño y tratamiento un poco más detallado. Esto se debe a que el régimen de matriarcado en el que socialmente vive, como por el mito mismo de su procedencia.
Este predominio femenino en la escultura influye en el tratamiento un tanto sensual que se dal al cuerpo humano.

ORIGEN DE LOS MAKONDE

Hace muchísimo tiempo, un ser que andaba pero que no tenía exactamente el aspecto de un hombre, vino a pasar por un lugar del valle Ruvuma, que actualmente lleva el nombre de Mahuta. No se bañaba, ni se cortaba el pelo, comía y bebía poco. La tarde en que decidió detenerse en dicho lugar para no aburrirse, tomó un trozo de madera y talló con sus manos una figura semejante a él. Puso su obra en pie y se durmió.
A la mañana siguiente, pudo ver que la estatua vivía y era una mujer. Entonces, se sitieron felices y se bañaron. Él se había convertido totalmente en un hombre, ella en una mujer. Comieron, bebieron y se quedaron a vivir a orillas del Ruvuma. Más tarde la mujer dio a luz un niño muerto. Entonces emigraron a otro punto de agua y el resultado no fue mejor. Se alejaron del agua y se instalaron en la árida meseta Makonde, donde la mujer dio a luz a numerosos hijos vivos. De esta manera comenzó el origen del pueblo makonde.
Esta leyenda transmite una lección: hay más peligro de malaria cerca del agua. Por eso se morían todos los niños. de esta tradición se deduce que los makonde hayan escogido la árida meseta para vivir, en vez de las cercanías del río. 

jueves, 26 de enero de 2017

MÁSCARAS BAYAKA




En el continente africano la máscara es la imagen de un antepasado y puede estar consagrada al culto. La pueden usar en las guerras, los funerales o para impedir justicia.
En África, las mascaras no se limitan a cubrir la cara, sino que son inseparables de un vestido de tela, de hojas de palma o rafia, y a veces se complementan con bastones, sonajeros o zancos. Cuando cubren la cara son máscaras faciales y cuando cubre toda la cabeza del danzante son yelmo. Pueden ser antropomorfas, cuando tienen rasgos humanos, y zoomorfas si representan animales. Los colores son importantes. Según el color, sirven para una ceremonia u otra. Si son blancas, significa muerte, si son rojas, son máscaras de iniciados, amarillas para alguna intercesión. La intervención de la máscara marca todos los momentos importantes en al vida de un africano.

¿Cómo se fabrican?

Los cradores son los artesanos o los herreros del poblado. En la cosmogonía africana, el primer hombre que creó Dios fue un herrero, y por eso tiene el don de crearlas.
El trabajo del artesano es hereditario, pasa de padres a hijos. El astesano debe someterse a los modelos ya existentes, porque el espíritu no reconocería su morada, si no fuesen esculpidas según las formas convencionales.
El artesano utiliza madera verde y blanda por ser más fácil de trabajar. El árbol, al ser una materia viva , es portador de energía vital. La máscara recibe ese poder mágico del tronco del árbol cuyas raíces se han alimentado de la tierra y sus hojas han tomado el agua que proviene del cielo. Antes de ponerse a trabajar, para apaciguar el espíritu del árbol abatido, en ocasiones se recurre a un adivino para practicar las ceremonias necesarias. Con frecuencia, después de cortar el árbol, lo deja por algún tiempo en la tierra hasta que el espíritu encuentra una nueva morada.
Las máscaras no toman el carácter sagrado hasta la primera aparición en público, rodeadas de todo un ritual. Cuando un hombre se pone una máscara en su cara, su identidad permanece escondida y le da una nueva identidad. Cuando un bailarín enmascarado actúa en un ritual religioso, la máscara lo introduce en una nueva dimensión. El danzante adapta sus movimientos al carácter que personifica y poco a poco se va transformando e identificando con su máscara, la cual, a su vez va cobrando vida en él.
La máscara Bayaka, de la República Democrática de Congo. Este pueblo se asienta en la sabana, entre los ríos Kwango y el Kwily y hablan el Kingombo, una lengua bantú.
Es una máscara de tipo yelmo. La cubierta de la cabeza se elabora con fibras vegetales, a la vez que se reviste y pinta con resinas y pigmentos naturales. La decoración en la parte superior constituye el signo de alto rango. El color blanco en el rostro, lleno de espiritualidad, simboliza la muerte y el nacimiento de los jóvenes.
Se utilizan en la fiesta de clausura de la escuela de iniciación Nkanda. Los recién iniciados, llamados Tudansi, ejecutan diversas danzas después de haber sueprado las pruebas como miembros, que son ya de la comunidad. Tras ñas ceremonias, las máscaras son exhibidas en el poblado, frente a las casas de los bailarines o de los artesanos que las hacen, donde son críticas, juzgadas y sometidas a tasación en el ámbito de un concurso. El artesano que haya ejecutado la mejor obra, según la opinión del público, recibe el titulo honorífico de Kimvunbu.

martes, 3 de enero de 2017

MÁSCARAS DAN



El pueblo dan ocupa un territorio de montañas y sabana arboladas en Costa de Marfil. Se llaman a sí mismo danpome o "pueblo del habla dan". Según algunas tradiciones, los primeros hombres recibieron de los Kosri o "espíritus puros" las asociaciones secretas, que estaban divididas en dos grupos: el que obtenía su poder a través de los antepasados y el que recibía su fuerza de los kosri o "espíritus puros" las asociaciones secretas, que estaban divididas en dos grupos: el que obtenía su poder a través de los antepasados y el que recibía su fuerza de los Kosri. Cabe destacar algunas sociedades:
  • La sociedad Poro, una asociación de hombres que se ocupa del gobierno, la religión, la educación y el mantenimiento de los valores de la comunidad.
  • La sociedad Zuo, de cazadores.
  • La sociedad femenina conocida como Fundo o Sande. Las mujeres, en sus festividades religiosas y siempre que desean parecer más atractivas, se pintan los ojos de caolín. también lucen escarificaciones verticales muy juntas en sus cejas para aumentar su belleza.
 

El arte dan se concentra en la elaboración de un número muy elevado de máscaras, que no deben ser agrupadas de una manera unitaria. Se pueden clasificar de la siguiente manera:

                                     SEGÚN LA FORMA DE LOS OJOS.
 
  • Con ojos redondos, que determinan las máscaras masculinas. Suelen mostrar barba y bigote. Son menos expresiva que las masculinas.

  • Con los ojos de hendidura o entreabiertos, vinculadas a las máscaras femeninas. 


                                       SEÚN EL TIPO DE TOCADO

  • El tocado alto y cónico aparece en las máscaras dan relacionadas con la circuncisión de los jóvenes. Muchas se realizan con metal fundido. Estas máscaras son utilizadas por la sociedad Poro. Existen dos tipos fundamentales: las que utiliza el encargado de la enseñanza de los iniciados y asusta a las mujeres y a los niños del campamento; y las que utiliza los encargados de recoger la comida entre las madres de los jóvenes que reciben la formación.
  • El tocado con gran corona de plumas. Máscara pacificadora. Son de gran tamaño, con rasgos animales y una mandíbula inferior movil, como las máscaras de la sociedad Gor y las máscaras de carrera.


  • El tocado a modo de peluca, elaborada con fibra de algodón. Estas máscaras son de dos tipos: de baile y de crítica social.