miércoles, 23 de marzo de 2016

LA KORA



La kora es un instrumento de cuerda. Se toca en Malí, Guinea, Senegal, Burkina Faso y Sierra Leona. Nació en el valle fluvial del río Gambia. La primera vez que se habló de este instrumento fue en 1799 en el libro Viaje en Distritos Internos de África, escrito por Mungo Park; se describe como "un arpa grande con 18 cuerdas". Tradicionalemente, los que tocaban la kora contaban una historia hablada o cantada. Puede ser un instrumento para la diversión en una reunión social o para dazar. A veces forman parte de un conjunto más grande de instrumentos, incluyendo el balafón o la marimba.
Se coloca verticalmente, las cuerdas tienen que mirar hacia el que lo toca. Tienen 21 cuerdas, de las cuales 11 se tocan con la mano izquierda y 10 con la derecha, con los pulgares y los índices. El sonido recuerda al del arpa, aunque cuando se toca de forma tradicional, se asemeja más a las guitarras flamencas.


                                          Escuela de música de Kirina, Malí


MATERIALES Y CONSTRUCCIÓN

Los materiales que se utilizan para la construcción tienen una simbología mitológica: la calabaza representa la tierra, la madera, las plantas; el cuerpo, los animales y las cuerdas, la magia.

El cuerpo esta hecho con la mitad de una gran calabaza cubierta con un cuero de cabra, oveja o vaca. La calabaza esta perforada para colocar el mástil de madera en donde se sostienen las cuerdas hasta las clavijas. El puente permanece derecho sobre un cojín de madera cubierto con un paño para transmitir las vibraciones de las cuerdas. El sostén de todas las cuerdas está hecho de un anillo de hiello que está sujeto a la parte inferior del palo.



                                     Toumani y Sidiki Diabaté.


LA LEYENDA

Hace mucho tiempo salió a cazar un hombre con su perro. Después de mucho caminar el cazador se sentó a descansar bajo un árbol. 
A su lado había una kora. El hombre dijo: "Yo nunca veo nada y ahora lo que veo me gusta".
Se acercó y tocó las cuerdas y su sonido le pareció muy dulce. Entonces pensó: "Si nadie viene me la llevo para casa". Como no apareció nadie, cogió la kora y se fue. De camino a casa encontró a un forastero. El cazador le pregunto: ¿Sabe usted lo qué es esto? ¿Es suyo?. El forastero dijo: "Sí,  esto es una kora. El nombre significa que se se cansa, puede ayudarlo". Luego enseñó al cazador cómo tocar la kora. Cuando elc azador entró en la adlea, todos fueron a ver la kora. El cazador empezó a tocar y la gente decía: "Esta música es muy agradable de escuchar". Cuando el cazador vio al hombre que encontró en el camino, le enseñó a hacer una nueva kora. Algunas tradiciones comentan que las 21 cuerdas de la kora representan la vida de una persona: siete para recordar el pasado, siete para los momentos del presente y siete que se refieren al futuro.
Otras afirman que siete cuerdas pertenecen a la madre, siete al padre y siente al niño.

domingo, 7 de febrero de 2016

NOVEDAD EDITORIAL


IN-VISIBLES
Percepciones y autopercepciones de los argentinos de origen africano


Autor: Jean Arsène Yao
ISBN: 978-84-943212-5-2

La presencia negroafricana en Argentina es un hecho incontestable, que después de décadas de ocultamiento se está re-visibilizando gracias, al esfuerzo continuo de quienes se implican en el tema y lo estudian. Entre ellos, el autor de este libro, editado por la Cátedra de estudios Afroiberoamericanos de la Universidad de Alcalá, que sintetiza la historia de los africanos esclavizados y luego sus descendientes, focalizando en los movimientos sociales actuales que están impulsando un proceso de reforma social y democratización política.

CONTACTOS PARA SUS PEDIDOS

Tel.: 657 08 21 15 // 625 97 94 70

Email: afrolatam@gmail.com
280p. 10.00€ + 4€ gastos de envío (España)

martes, 19 de enero de 2016

LA SANZA







Es un instrumento musical conocido generalmente como Mbira, Sanza, Ikembe o Malimba. Es uno de los instrumentos más significativos del continente africano y recibe diversos nombres locales en fución del grupo étnico que le produce. Pertenece al grupo de los idiófonos (instrumentos que producen sonido al frotar o golpear dos superficies duras).




Los elementos fundamentales son:

1.- Una caja de resonancia plana, que puede estar hecha de calabaza o madera. En el primer caso, el instrumento emite un sonido profundo y resonante, mientras en el segundo, la resonancia del sonido es menor.

2.- Una serie de lengüetas, teclas o láminas dispuestas sobre la caja de resonancia, que pueden ser de bambú, madera o sobre todo hierro, y cuyo número oscila entre 4 y 18 piezas.

Se toca punteando las láminas o teclas con los pulgares. Por este motivo, se ha calificado como "piano de mano". Para tocas, el procedimiento es el siguiente: los pulgares puntean las teclas hacia abajo; las eclas largas producen los tonos más bajos y las cortas los más altos.
Es un instrumento sagrado en muchos pueblos. La caja de resonancia representa la madre tierra en la que reposan los muertos. Los sonidos representan a los vivos. Su sonido delicado y sutil evoca vagamente el tintineo de las gotas de lluvia sobre la piedra. Entre los shona el sonido sirve para evocar la presencia de los antepasados.





EL ORIGEN MÍTICO

Se le atribuye un origen mítico y está unido al inicio de los tiempos, donde no existía nada. Dios se aburría mucho. Un día en que, pensativo se rascaba la cabeza con el dedo, tocó a su imaginación y ésta, que estaba dormida, se despertó. Dios se disculpó por haberla despertado, pero la imaginación le dijo que no se preocupara. Él era el Creador de todas las cosas y ella estaba siempre a su disposición. Animado por estas palabras, Dios le confió un problema que tenía. La imaginación no pudo contener una sonora carcajada. No comprendía cómo Dios podía tener problemas. Dios, enfadado, le recordó que no le había dado permiso para que se burlara de él. La imaginación pidió perdón y le preguntó cuál era su problema. Dios le explicó que se aburría, pero le advirtió que si él moría, también la imaginación moriria, porque no podía vivir sin él. La imaginación se puso a pensar y finalmente tuvo una brillante idea: "Construye una sanza- le dijo a Dios- y cuando comiencea a tocar, desaparecerá tu aburrimiento".
Dios construyó una sanza y se puso a tocarla. Sonó, cantó, bailó y fue tan feliz que no prestó atención a las cosas maravillosas que sucedían a su alrededor. Con la primera nota que saliço de la sanza hizo el sol, con la segunda creó la luna, tocó una tercera y apareció el poblado. Después creó todo un país y un  continente. Y así creó el mundo entero.


Un día salió una nota falsa y entonces apareció un ser extraño: el hombre. Al hombre le siguió la mujer y después una multitud de niños de todos los colores que empezaron a poblar la tierra. Todos salieron de la sanza. 

viernes, 15 de enero de 2016

JUEGO AWALÉ




El juego awalé es un juego de Costa de Marfil, pero también esta presente en otros países, sobre todo en la zona de África Occidental. Su nombre varía según el grupo étnico que lo usa: adi, ayo, kale, walu, wari etc... Entre los juegos de estrategia conocidos es el más antiguo. Sus origenes se remontan a épocas tan remotas como las del antiguo Egipto, allá por los siglos XV al X antes de Cristo. Ya en nuestra era, el Islam lo llevó consigo hacía otras regiones más orientales de Asía. El tráfico de esclavos de África hacia América hizo que también se asentara allí.



Existen infinidad de modelos, que difieren en el número de casillas, en el tipo de fichas- semillas, piedritas, piezas de metal o de madera, nueces- y en la ornamentación.

Las características comunes son:

1- No hay piezas de uno u otro jugador, sino campos propios y del contrario.
2- Los campos son un conjunto de filas de agujeros.
3- Las piezas - semillas - se siembran y se recogen.
4- La siembra se hace cogiendo todas las semillas de un agujero y dejándolas una a una en los agujeros siguientes.


Hay una versión 2x6x4, un tablero de dos filas - los puede haber de cuatro filas - de seis agujeros y cada unotiene cuatro semillas para comenzar el juego. La tabla puede tener en las extremidades uno o dos agujeros para recibir las semillas capturadas.
Desde África se fue extendiendo a casi todo el mundo - Estados Unidos, Haití, Filipinas, Malasia, Papau, India, Brasil, Europa-. En la mayoría de los casos fueron los propios africanos quienes propagaron este juego.



Es un juego basado en los trabajos agrícolas del campo: para jugar, se siembra granos, se constituyen unas reservas de granos- graneros- y se recoge o se cosecha.



REGLAS DE JUEGO

1.- Coge las semillas de cualquiera de los agujeros de tu campo y las vas depositando, una a una, en los agujeros siguientes y de manera consecutiva, y siempre hacia tu derecha - en tu campo- y hacia tu izquierda - en el contrario.
2.- Después le corresponde al otro jugador, realizar la misma operación. Se pueden mover los granos de cualquier agujero. Hay que calcular que la siembra llegue hasta aquellos agujeros donde tan sólo haya 1 o 2 granos.
3.- Si el último grano de tu siembra ha caído en un agujero que tiene tan sólo 1 o 2 granos, captúralos. Si en los siguientes agujeros les pasa lo mismo, sus granos son también tuyos. Recuerda, solamente capturas si, tras la siembra, en el agujero hay 2 o 3 granos y solamente si los agujeros se presentan de manera consecutivas.
4.- Si en uno de tus agujeros has llegado a acumular 12 o más granos, cuando des la vuelta completa al tablero, salta el agujero de partida y sigue sembrando.
5.- Durante el juego no puedes dejar a tu compañero sin granos, vaciando por completo sus seis agujeros de un solo golpe.
6.- Si algún jugador se queda sin semillas, el compañero está obligado a suministrarle al menos una semilla para seguir el juego.
7.- Si solamente quedan en juego 2 o 3 granos sin posibilidad de ser capturados por ninguna de las partes, es mejor terminar la partida y cada uno se quedará con los granos que quedan en su campo.
8 ¿Quién gana la partida? En total han estado en juego 48 granos. Granará aquel que ha logrado capturar 25 o más semillas. Si cada uno ha capturado 24, habréis empatado y tendréis que jugar de nuevo para desempatar.


lunes, 14 de diciembre de 2015

MÁSCARA BIFWEBE





La máscara bifwebe o kifwebe es utilizada por los songey, un pueblo que se localiza en la región de Shaba, República Democrática de Congo. La economía de este pueblo se ha basado en la agricultura de subsistencia y la caza. También mantienen un activo comercio con sus vecinos a base de la alfarería y trabajos de metal. Se divide en 35 subgrupos. El jefe superior (yakitenge) y sus consejeros ostenta el poder central, sobre todo en territorio songey.
La máscara bifwebe encarna las fuerzas sobrenaturales y se caracteriza no solo por el género, forma y tamaño sino también por la coloración de la superficie y por los diseños. Las máscaras femeninas aparecen principalmente en las danzas celebradas durante la noche. Tienen una superficie acanalada pintada con caolín blanco, con algún toque negro ( párpados, nariz, línea sagital, barbilla) y rojo ( boca y ojos). En las de los hombres predomina el color rojo con reflejos en blanco y negro.
El color blanco esta asociado con la pureza y los espíritus, el rojo con la sangre y el poder vital y el negro está relacionado con el secreto y la brujería.
Los animales también tienen su representación en las máscaras. Así, las rayas se identificaban con el antílope, la cebra o el okapi. La barbilla con el cocodrilo, los ojos con el camaleón y el mono, la cresta con el gallo, las plumas del cuerno con el buho y la boca con el oso hormiguero. Los numerosos círculos concéntricos y las estrías en la cara se refieren también al rostro de los antepasados.
En un principio, las máscaras representaban solo a los animales del bosque y a sus espíritus, pero cuando los songey se instalaron en aldeas más estables, comenzaron a referirse también a los antepasados. Por eso las máscaras representan seres sobrenaturales que visitan a sus descendientes desde el más allá.






FUNCIONES

Estas máscaras se utilizan en numerosas ocasiones, destacando:
- En los procesos de iniciación.
- Para celebrar la luna nueva, la siembra de cultivos, la primera cosecha.
- Para honrar a los fallecidos.
- Durante la reunión de las diferentes sociedades.
- Curaciones.

jueves, 19 de noviembre de 2015

MÁSCARA BAYAKA






En el continente africano la máscara es la imagen de un antepasado y puede estar consagrada al culto. La pueden usar en las guerras, los funerales o para impartir justicia.
En África, las mascaras no se limitan a cubrir la cara, sino que son inseparables de un vestido de tela, de hoja de palma o rafia, y aveces se complementan con bastones, sonajeros o zancos. 

¿Cómo se fabrican?

Los creadores son los artesanos o los herreros del poblado. En la cosmogonía africana, el primer hombre que creó Dios fue al herrero, y por eso tiene el don de crearlas.
El trabajo del artesano es hereditario, pasa de padres a hijos. El árbol, al ser una materia viva, es portador de energía vital. La máscara recibe ese poder mágico del tronco del árbol cuyas raíces se han alimentado de la tierra y sus hojas han tomado el agua que proviene del cielo. Antes de ponerse a trabajar, para apaciguar el espíritu del árbol abatido, en ocasiones se recurre a un adivino para practicar las ceremonias necesarias. Con frecuencia, después de cortar el árbol, lo deja por algún tiempo en la tierra hasta que el espíritu encuentre una nueva morada.
Las máscaras no toman el carácter sagrado hasta la primera aparición en público, rodeadas de todo un ritual. Cuando un hombre se pone una máscara, su identidad permanece escondida y la expresión de la máscara le da una nueva identidad. Cuando el bailarín enmascarado actúa en un ritual religioso, la máscara lo introduce en una nueva dimensión. El danzante adapta sus movimientos al carácter que personifica y poco a poco se va transformando e identificando con su máscara, la cual a su vez, va cobrando vida en él.

La máscara Bayaka, pertenece a la República Democrática de congo. La etnia que la utiliza se asienta en la sabana, entre los ríos Kwango y Kwiliy, y habla el kingombo, una lengua bantú.
Es una máscara tipo yelmo. La cubierta de la cabeza se elabora con fibras vegetales, a la vez que se reviste y pinta con resinas y pigmentos naturales. La decoración en la parte superior constituye un signo de alto rango. El color blanco en el rostro, llena de espiritualidad, simboliza la muerte y el nuevo nacimiento de los jóvenes.
Se utilizan en la fiesta de clausura de la escuela de iniciación Nkanda. Los recién iniciados, llamados tudansi, ejecutan diversas danzas después de haber superado las pruebas como miembros que son de la comunidad. Tras las ceremonias, las máscaras son exhibidas en el poblado, frente a las casas de los bailarines o de los artesanos que las hacen, donde son criticadas, juzgadas y sometidas a tasación en el ámbito de un concurso. El artesano que haya ejecutado la mejor obra, según la opinión del público, recibe el título honorífico de Kimvunbu.

jueves, 5 de noviembre de 2015

LA YEBENÁ Y LA CEREMONIA DEL CAFÉ





ORIGEN DEL CAFÉ

Cuenta la leyenda que el café se descubrió hacia el año 600 en Etiopía por un pastor de cabras. Un día cuando cuidaba el rebaño notó que estos animales se comportaban de una manera extraña. Las cabras estaban muy nerviosas, un estado de agitación que se prolongó todo el día y toda la noche. Vio al día siguiente que este comportamiento se repetía después de que los animales mordisquearan una especie de granos que encontraban a su paso. El pastor decidió probarlas y descubrió cómo su cansancio desaparecía y se llenaba de energía.
Los llevó a casa y su mujer le recomendó llevarlos al monasterio. Así lo hizo. El monje los echó al fuego y a los pocos minutos el monasterio se llenó de ricos aromas. Los granos se sacaron del fuego y se trituraron. El monje ordenó que se colocaran en el aguamanil y se cubrieron con agua caliente para preservar su bondad. Esa noche los monjes bebieron la rica y fragante bebida. Desde esa noche lo tomaron diariamente para mantenerse despiertos durante toda la noche.




LA YEBENÁ.

Es una cafetera negra de barro cocido que forma parte de la ceremonia del café que se celebra en Etiopía. Asistir a una ceremonia del café se considera un acto de amistad o de respeto.
Una mujer joven es la que realiza la ceremonia del café, vestida con un traje blanco con bordados de colores. Es un largo proceso que puede durar varias horas. En primer lugar, se lava el grano sin tostar. Se frota con las manos y se renueva el agua al menos un par de veces. Mientras se va lavando el café, en un infiernillo metálico se va haciendo una brasa. Sobre ella se coloca un platillo casi plano sobre el que, con calma y removiéndolo una y otra vez, el café se va dorando. Una vez tostado, la anfitriona pasa el platillo humeante ante los invitados para que pueden disfrutar de su aroma. Además, durante la ceremonia se queman maderas olorosas, especialmente incienso y sándalo. El origen de esta costumbre está en la capacidad de estos humos de ahuyentar a los mosquitos de la malaria. Una vez tostado, el café se muele a mano. En un pequeño recipiente, que se llama mukecha, se coloca el grano. con una gran precisión se golpea con un palo de madera, hasta que se consigue un polvo fino. Cuando el grano está tostado y molido, se coloca en la yebená con agua. Se pone sobre el mismo fogón en el que se tostó el café hasta que hierva. La forma del recipiente y la pericia de quien lo sirve impide que los posos se mezclen con la infusión. Normalmente tienen un orificio por el que se sirve el contenido. Pero a veces, en el ritual ofrecido al espíritu Za, puede tener dos. Servir el café en una sola taza y a través de un solo orificio es para satisfacer la hospitalidad al visitante. Pero, para no inquietar al espíritu za, la cafetera con dos picos es para servir dos porciones de café en una sola taza, una para el huésped y la segunda para el espíritu Za que, aunque invisible, está presente y se merece una buena hospitalidad. 





El café se sirve desde una altura de diez o quince centímetros, bien caliente y normalmente en tazas sin asas. Las tazas se colocan en una bandeja muy juntas. Se vierte el café en todas las tazas.